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Mi navidad sin ti: duelo, niños y época decembrina

 

 

La Navidad en muchas familias es una época de gran alegría por los momentos hermosos que se espera se sucedan durante estas fechas. Los niños, especialmente viven la espera de los días venideros con ilusión. Ahora bien, ¿qué sucede cuando alguien especial, que cumplía rol importante en la vida de los niños o formaba parte de la convivencia ya no está?, ¿cómo manejar el duelo durante la época decembrina?, ¿qué recomendaciones poner en marcha durante estas fechas tan significativas?, en este post exploraremos algunas premisas para vivir estas fechas respetando los procesos naturales que se pueden gestar producto del duelo.

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Es muy probable que al igual que a ti, tus hijos puedan tener sentimientos encontrados conforme se avanza en los días festivos. Mezclando la alegría con la angustia o la tristeza.

Los niños más pequeños responderán de manera refleja a las emociones que tu experimentes producto de las neuronas espejo que poseemos. De modo que puedes notarlos irritables, alterados o hasta con mucha necesidad de apego de los familiares que cumplen función de cuidadores principales.

Algunos niños inclusive pueden tener regresiones en la adquisición de competencias durante estas fechas. Esto como resultado, no sólo de los sentimientos que albergan, ni el reflejo que hacen de sus cuidadores, sino además como respuesta a los cambios de dinámica familiar que se dan durante estas fechas (viajes, visitas, cambios de rutina, cambios de dietas, etc).

Los niños más grandes (3 años en adelante) podrán tener reacciones emocionales similares (irritabilidad, tristeza, necesidad de apego), producto de la nostalgia que se intensifica durante estas fiestas.

En especial cuando la persona que no está cumplía roles importantes durante las mismas. Recordemos que estas fechas poseen gran carga de rituales familiares y la novedad de los cambios pueden intensificar la angustia en los niños.

De modo que como punto de partida, podemos ver reacciones que van desde: hacer como si todo estuviese igual, hasta no querer hacer nada durante las fiestas de Navidad.

También podemos notarles temerosos o desilusionados con respecto a lo que se vivirá en los días venideros, o inclusive podemos notarlos negativos en torno a compartir con familiares y amigos durante las celebraciones a las que comúnmente asistimos.

Es por ello que es importante, partir de contactar con nuestras propias emociones para no atropellar a los niños (y adolescentes) en el manejo del duelo durante estas fechas. Pues, los sentimientos y representaciones de duelo que podían parecer ya cerradas pueden abrirse durante estos momentos en los que se confronta la ausencia de nuestro ser querido.

Al contactar con nosotros mismos podemos además dejar fluir nuestra tensión, alivianando las emociones del entorno al mostrarles que es normal que se sientas confundidos, angustiados, temerosos, nostálgicos y hasta molestos o irritables.

Cuando somos sensibles con nuestras propias emociones, podemos ser agua clara donde los niños pueden reflejar las suyas con libertad, sabiendo que son aceptados y acompañados.

Es importante ser conscientes de las emociones que estamos experimentando y evitar fingir posturas, obligarnos a sentirnos bien o esperar y forzar a los niños a ignorar sus emociones, en su lugar ayudémosle a exteriorizar lo que sienten y piensan para que de ese modo puedan comprender las reacciones que se anudan tras la nostalgia del duelo.

Algunos niños fluyen con mayor libertad y producto de la edad o de las representaciones del duelo que poseen aceptan con normalidad la ausencia de un ser querido.

Tampoco se trata de forzarles a sentirse mal o tristes si no lo sienten. La idea es respetar cada emoción y la libertad de cada persona de manifestarla a su ritmo.

¿QUÉ HACER CON LAS TRADICIONES?

Cada familia elegirá lo que mejor se amolde a ellas y a las personalidades de cada uno de los miembros que la conforman. De modo que podemos elegir continuar con nuestros rituales familiares adaptando el rol que nuestro ser querido poseía y conversar, recordar a nuestro ser querido ausente físicamente (al abuelo le hubiese gustado tal o cual regalo, a papá le gustaría comer tal o cual cosa, mamá seguro estaría haciendo tal o cual actividad), o podemos decidir poner en marcha nuevas prácticas familiares durante las fechas de fiestas navideñas (cambiar las cenas de lugar, cambiar menús, etc).

Si elegimos la segunda alternativa, es importante hacer entender a los niños que no se trata de que hemos olvidado a nuestro ser querido, sino que hemos decidido conservar en nuestro recuerdo las tradiciones que hemos cambiado, que compartíamos con él y que ahora construiremos un nuevo rumbo.

Si optamos por recordar al ser querido, es importante considerar que la idea es rememorar su ausencia no prolongar el vacío de que no se encuentra, haciendo como si la persona estuviese allí, pudiendo otorgarle cronicidad al duelo. Por ende, evite actitudes como dejar su puesto en la mesa, hablar como si la persona estuviese allí, comprarle obsequios, etc.

Así mismo cuidemos verbalizaciones que indiquen que las fiestas ya no deberían darse o que perdieron sentido sin esa persona, en su lugar podemos referir que sentimos que no son iguales o que se siente la ausencia del otro. De este modo, le otorgamos la expresión de nostalgia propia sin negar la posibilidad de disfrute y de adaptación que podemos llegar a tener si dejamos fluir las emociones.

La idea final es no forzar las situaciones, las tradiciones y las emociones sino buscar maneras de conectarnos con las tradiciones siendo genuinos con lo que sentimos.

Si necesitas acompañamiento para acompañar el duelo infantil, en especial cuando se trata de padres o madres ausentes puedes chequear nuestro post al respecto:

Duelo infantil: cuando papi o mami están en el cielo


Así mismo, si necesitas mayor acompañamiento y proceso terapéutico para manejar el proceso ponemos a tu servicio nuestras consultas online, puedes solicitarlas a través de info@mipsicomama.com