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10 Detonantes de Enojos (Berrinches, rabietas, pataletas)

 

 

No existe una píldora mágica para garantizar que los enojos, conocidos como berrinches, pataletas y rabietas desaparezcan antes de que el niño gane espacios en la gestión efectiva de su frutración, pero si algunas necesidades a las que podemos y debemos estar atentos para brindarles espacio y evitar estos momentos de tensión producto de la frustración, rabia y/o tristeza.

1.- Su hij@ tiene hambre: el hambre bloquea nuestra habilidad para ejecutar controles emocionales y nos pone susceptibles. Por ende un niño con hambre (y mientras menor sea, más difícil será) se mostrará hiper reactivo, frustrado e irritable.

2.-Su hij@ tiene sueño: el cansancio debilita nuestra habilidad para el control y la gestión emocional, un niño agotado podrá mostrarse lloroso, irritable y quejoso, pues sus baterías emocionales están en baja, generando que se frustre con mayor facilidad, percibiendo su entorno con la pesadez típica de un cuerpo que está entrando en reposo.

3.-Su hij@ se siente desatendido: imagine que está en una cena íntima y romántica con su pareja, y esta se encuentra con un amigo de la infancia que tenía años sin ver. Como ha de imaginar se instalarán a hablar para ponerse al día, sin considerar que usted está allí. ¿Le causaría a usted esto aunque sea un poco de molestia? ¿Comenzaría usted a hacer cosas como: sonar el plato, intentar meterse en la conversación, etc?, pues ese mismo sentimiento de desatención y necesidad de ser tomado en cuenta la siente su hijo cuando usted: habla con otro adulto, mira por mucho tiempo su celular u otro aparato tecnológico, o simplemente se perdió su atención entre las vitrinas de un centro comercial.

4.-Su hij@ está aburrido: dicen que el aburrimiento es la madre de todos los males, está frase deriva de que haremos cosas inimaginables para ocupar nuestro tiempo en algo que sintamos "productivo" a fin de salir de ese estado de letargo. En el caso de los más pequeños, su atención y habilidad para mantenerse centrado en una actividad es menor que para los niños más grandes, de modo que si lo que hace le resulta poco atractivo o estimulante, se fastidie y muestre su aburrimiento con irritabilidad.

5.- Su hij@ se siente atrapado: la percepción de encierro y la no consideración a la necesidad de libertad muchas veces actúa en nuestra contra con los niños. Atraparlos en un restaurante, en una silla de comer o en medio de una actividad que le ponga freno a su expectativa y necesidad de movimiento, experimentación y manipulación del entorno es un gran detonante de enojos, en especial cuando no existen opciones para liberar esta necesidad.

6.- Su hij@ se siente abrumado: tener que hacer las cosas con mucha prisa, estar en medio de muchas personas, tener que interactuar con mucha gente, hacer algo poco estimulante y repetitivo por muchas horas, son algunas de las situaciones que pueden abrumar a nuestros hijos, pues necesita muchos recursos emocionales que quizá de momento no manejen o muchas habilidades sociales que puede estén en desarrollo para garantizarle el éxito en este tipo de encuentros o en estas actividades que requieren dominio de habilidades personales, cognitivas  y sociales.

7.- Su hij@ está celoso: los celos son un disparador de reacciones conductuales que pudiesen ser muy difíciles de manejar, el notar que otro u otra tiene los afectos que el o ella debería tener o estar en la situación de compartir algo que le es valioso puede generar momentos de ira, llanto o descarga emocional negativa.

8.- Su hij@ es un bumerán: las emociones que usted tiene y maneja en un momento determinado se verán reflejadas en sus hijos sin filtros ni restricciones, de modo que muchas veces conviene hacer un alto para preguntarnos: ¿cómo me siento yo con esto?, ¿estoy enojado/da?, ¿estoy acelerado/da?, ¿estoy frustrado/da?. Puesto que las reacciones que usted no percibe que está emitiendo su hijo las está recibiendo y sin poder canalizarlas, por sus destrezas emocionales aún en desarrollo, se convertirán en el reflejo vivo de lo que usted siente, es parte del trabajo de las neuronas espejo en el cerebro de nuestros pequeños.

9.- Su hij@ se siente incomprendido: uno de los elementos fundamentales para la gestión efectiva del enojo es la comunicación de las emociones y el entendimiento de las consecuencias que se activan en el entorno producto de sus acciones. Mientras más pequeños son los niños, menores son sus competencias comunicativas. De modo que muchas veces podrán experimentar frustración al sentir que los adultos no entendemos lo que intentan comunicar o el efecto contrario, que ellos no logren entender lo que como adultos queremos plantear, en especial cuando se trata de negativas a sus deseos.

10.- Su hij@ se siente sin opciones: como padres muchas veces al poner en marcha un límite dejamos sin opciones positivas a los niños, obviando su expectativa y necesidad, negándoles no sólo el alcance de sus objetivos, sino también prohibiendo el fluir de sus deseos. Si nos fijamos, mientras más "NO" ponemos en marcha, más enojos aparecen, pues vamos cerrando las puertas hacia el logro de metas y alcance de acciones. La idea es conectarnos con las necesidades reales de nuestros hijos, que van más allá de un objeto determinado o una acción específica, valorar sus deseos y presentar opciones posibles que le ayuden a canalizar sus energías de maneras más positivas tanto para ellos como para la convivencia familiar.

Aprender a reconocer estas señales nos ayudarán a prevenir posibles malos ratos y a evitarlos a toda costa. Respetar la integridad y el tiempo del niño resulta la pieza clave de todo este trabajo, en especial cuando más allá de simplemente evitar que se den los enojos, esperamos que aprendan a gestionarlos de manera efectiva.

Si requieres acompañamiento para la gestión efectiva de enojos (rabietas, berrinches, arrebatos de ira, pataletas) puedes consultar sobre nuestro servicio de consulta online a través de info@mipsicomama.com