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Temas diversos de interés para Madres y Padres.

Sobre no castigar: Tú eliges.

 

 

"Una nalgada a tiempo corrige un mal comportamiento", "tiempo fuera o la silla para pensar y verás que se porta mejor", "ignora el berrinche, así no lo hará más", como madre, usuaria de redes y terapeuta leo y veo estas recomendaciones casi a diario. Padres guiando a padres en lo que parece ser una red que resume la crianza a la tarea de poner frenos a las conductas que consideramos inapropiadas, en especial a aquellas que nos confrontan y generan en nosotros sentimientos difíciles de gestionar.

Castigar durante muchos años parece haber sido la estrategia idónea para controlar esos comportamientos, hasta ponerles fin, sin embargo, conforme avanza la civilización y el ser humano evoluciona, encontramos cada vez más estudios que confirman que el castigo, lejos de ser la fórmula correcta, es el detonante de complejos, sentimientos de inferioridad, posturas de víctima, actitudes y comportamientos violentos, así como una serie de patologías diversas.

Por su parte, los padres que castigan entran en una escalada de violencia que minimiza y encubre los sentimientos de culpa asociados a la idea de castigar a los hijos, creando brechas en las relaciones de afecto y condicionando los apegos.

De ese modo, la realidad, más allá de la matrix de la maternidad y paternidad perfecta, es que no hace falta castigar o premiar para acompañar a los hijos en la gestión de sus comportamientos, ni mucho menos hace falta para definir límites o para que vivan las consecuencias de sus conductas poco beneficiosas. La situación más común es que el uso del castigo genera un efecto bumerán, donde una conducta que parece extinta en el repertorio de nuestros hijos, pues fue reprimida a través de este, regresa con más fuerza en el momento menos deseado, o por otro lado vemos a niños y niñas atados a la idea de esperar una advertencia, o la reprimenda de un castigo para poner fin a un comportamiento poco beneficioso o buscar un refuerzo para regular sus comportamientos.

Así mismo, vemos cada día más y más padres se quedan pasmados ante hijos a quien el castigo parece no darle resultado o el refuerzo no le resulta importante, o si seguimos más adelante, vemos a familias preocupadas por un adolescente que hace uso de todo un repertorio de conductas negativas para eludir el castigo o estar cada vez más cerca de consecuencias más graves a razón de sus comportamientos; esto es lo que yo llamo meter a los hijos en una especie de "cadena perpetua" de la que no hay opción de salida o reducción de la pena.

Ante este abrumador efecto del castigo o la habituación del niño o niña a la sanción, surge la necesidad de conectarnos como padres a una crianza menos punitiva y más beneficiosa, se trata de encaminar nuestros esfuerzos hacia la autorregulación, favoreciendo en los hijos la reflexión y la conducción de sus propias elecciones con criterio, respetando el nivel de madurez y animándoles siempre a gestar soluciones cada vez más beneficiosas.

Es claro, que este camino requiere más tiempo, paciencia y coherencia. Así mismo, requiere más trabajo personal, para acompañar en la gestión de las emociones y situaciones, también, es lógico que este proceso no funciona como una píldora aislada, sin embargo es el modelo más consono para que los hijos con su ritmo natural de desarrollo logren autorregularse, tomar decisiones, hacer elecciones que le generen más ganancias personales y logros de los que podría alcanzar con una etiqueta, una salida o más minutos frente a la TV.

Acercarnos a una crianza sin premios y castigos es quitar los condicionantes externos y devolver la mirada interna a la formación de nuestros hijos, es acompañarles en la búsqueda de estrategias para solucionar, y apoyarles en la obtención de medios para poco a poco encaminarse a comportamientos más equilibrados y coherentes, donde nos damos el permiso de construir un hogar en lugar de un campo de batalla.

Finalmente, criar sin premios ni castigos, es una elección personal, pues incluye un compromiso con nosotros mismos como personas, como padres y como acompañantes en el proceso de transformación de estas personas que han llegado a nuestras vidas para convertirse en lo mejor que puedan llegar a ser. Así que querido lector, estimada lectora, lejos de cualquier punto en el que juzgamos tu decisión, te invito a elegir con consciencia, a despertar de la matrix y a poner todo de ti para aventurarte en este hermoso camino de la crianza dialógica, sin fórmulas, cercana a ti y a los tuyos. ¿Te animas?.

Para acercarte a un estilo de crianza de este tipo en Mipsicomama tenemos espacios de acompañamiento terapéutico y consultas online, si deseas información escribe a info@mipsicomama.com