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Temas diversos de interés para Madres y Padres.

Crianza y percepción corporal

 

 

Hemos leído quizá en un gran número de oportunidades la frase "lo que le decimos a nuestros hijos se transforma en su voz interna". Esta gran realidad nos invita a realizar una evaluación consciente de los modos como nos comunicamos con ellos en términos de opiniones y comentarios sobre su cuerpo, además de ello, incluye tener que hacer una revisión del modo como ponemos en marchas hábitos que les guiarán en la edad adulta.

¿Cómo les invitamos a cuidarse?, ¿cómo manejamos la relación de los hijos con los alimentos?, ¿cómo les hacemos verse en relación con su peso?, ¿cómo manejamos sus controles en relación con la comida?... En una maravillosa reflexión, cargada de luz que irradia el despertar de una maternidad consciente Mayka Martín, autora del blog www.crianzaconapegonatural.wordpress.com nos detalla su trascender en la relación con los alimentos, en el amor a su cuerpo y en las nuevas relaciones que establece con ellos de cara a la maternidad y a la crianza. Les invitamos a leer este hermoso post cargado de sabiduría materna y de genuino compromiso hacia el respeto de los hijos y sus procesos.


¡Oh! que vestido tan bonito mami, y es para chicas un poco gordas ¿no? (La modelo es de tallas 44 a 48)
Si hija, como yo (tengo una 44/46)
¡Ah! pues es muy bonito, yo quiero estar un poco gorda también.

Justo mi pequeña, de cinco años me contestaba esto hoy, y me hacía pensar ¿“qué es lo que había hecho para que mi hija no rechazase cuerpos con algo más de peso” cuando a mi me ha costado más de 40 años?

Quizá deba empezar por el principio, mi principio, como todos, está en mi infancia. Una madre que te obliga a comer, que usa incluso la violencia física y verbal para ello, y una sociedad que la aplaude y justifica calificándola de buena madre porque hace lo que sea para que su hija coma. El “hacer lo que sea”, no siempre es ético, no es positivo y donde menos lo es, es en la crianza.

Así crecí con miedo a la hora de comer, casi no me gustaba nada de lo que me ponían, de hecho rechazaba ya todo alimento, no había nada que siempre comiese, nada, y cuanto más querían que comiera algo, más lo odiaba. Aprendí a esconder la comida, a echarles a mis hermanos parte del contenido de mi plato a escondidas, a tapar con la servilleta que había dejado más de lo que mi madre me iba a permitir.

Quizá no somos conscientes del peligro que supone obligar a comer, parece una tontería, pero no, es muy peligroso incluso. Luego entenderéis porqué digo esto, porque todas estas tretas que aprendí para engañar a mi madre, me sirvieron tristemente en la enfermedad.
Creces escuchando a tu madre decir que se pone a régimen, a tu prima que ya es mayor, el entorno femenino se pasa horas hablando de dietas para adelgazar, en la TV hablan y hablan de dietas.

Los modelos físicos femeninos que se pasean en la TV son modelos a veces excesivamente delgados, los anuncios de prensa escrita, las grandes vallas publicitarias, exhiben cuerpos con prácticamente las mismas medidas imposibles, sobre todo si has tenido hijos. Los niños tienden a imitar, no sólo a sus padres, también al resto de modelos adultos a los que son expuestos. No es sólo lo que vean o escuchen en casa, ellos como esponjitas absorben todo lo que sus ojos ven cuando paseamos por el centro de la ciudad, miran a otras mujeres (si es una chica) y a los hombres (en el caso de los chicos), es parte del comportamiento humano y animal, observar el entorno, adaptarte a él, asumir sus normas para sobrevivir, roles...

Lo más dañino es que el entorno, y el mensaje del hogar, se den la mano en lo no saludable, así se establecen las malas relaciones con la comida y con el aspecto físico. Curioso es que mis abuelas no tuvieran problemas con su peso, y ya mi madre y sus hermanas si, entiendo que la mayor culpa es pues del entorno, del mercado porque mis abuelas no estuvieron expuestas al bombardeo de la TV, prensa, carteles en cada esquina.

También ellas tenían otra forma de comer (de la comida saludable tradicional a la comida rápida precocinada) que causa más problemas con el peso, ahora tenemos vidas más sedentarias y aspiramos a cumplir con los requerimientos estéticos que nos exige la sociedad para ser mejor aceptados y valorados, y que son modelos físicos que en muchos casos no corresponden a cuerpos femeninos saludables.

Piensa en cuantas de tus amistades femeninas hablan de hacer dieta, que le sobra aquí o allí, que su culo o sus caderas, su tripa, hay algo que le causa complejo, que se operaría. Nada de eso debe ser escuchado por un niño o niña. ¿Cuántas tienen relaciones con la comida poco naturales, es decir, que piensan constantemente si esto engorda, si ahora dicen que si como así perderé más? ¿A que prácticamente todas no se relacionan con sus cuerpos respetuosamente?


Si nosotras somos incapaces de tratarnos respetuosamente ¿podremos conseguir que nuestras hijas, e hijos, lo hagan consigo mismos?

Tras más de 20 años de anorexia nerviosa, con procesos bulímicos, en los que usé los mismos trucos que aprendí cuando pequeña para esconder mi problema, sé muy bien de qué hablo cuando afirmo que observo relaciones in sanas con la alimentación, muchísimas. Horas y horas de terapias, hablar con otras mujeres que lo padecían, leer todo lo que había y más, para autoayudarme, quizá una de las cosas que más ayuda a que salgas de ese pozo, es ver a mujeres con tallajes normales en el entorno, que se presenten de forma atractiva, que veas que se sienten sexys, que se aman, hay que normalizar que existan tallas 44, 46, 48, y que no sea algo anecdótico o limitado a verlo sólo si lo buscas.

Es evidente que no hablo de promover el sobre peso, sino de no juzgar y criminalizarlo. No tener más de una talla 38, no es sinónimo de enfermedad, puedes tener una 46 y estar muy sana, haciendo deporte y comiendo saludablemente evidentemente. Si los niños y niñas vieran a mujeres con esos pesos modelando ropa, anunciando un cepillo de dientes, o un perfume, y no siempre a chicas con tallas 36 ó 38.

Si en sus cuentos infantiles dibujaran a niñas con gafas, no tan angelicales, más feillas, y que la que tiene algún kilo de más no es protagonista sólo del cuento anti discriminación, sino que lo es del cuento de princesas o el de la niña pirata azote de los 7 mares...¿Para cuando una protagonista Disney con algo de peso? Si se normalizara lo normal, si se dejara de obligar a comer, o a no comer indirectamente, quizá, aprenderíamos a respetar nuestros cuerpos, a asumir la salud y no las modas, a respetarnos y a respetar a los demás.

Mis pequeños ven a menudo modelos de ropa de talla grande, además es algo que apoyo, y como ven lo que veo en el ordenador cuando se me acercan, es algo normal para ellos, es posotivo ver atractivo cualquier cuerpo, cualquier persona es bella. Mamá ve hermoso cualquier cuerpo, mamá no habla de dietas sino de comida saludable, mamá hace deporte no para adelgazar, lo hace para estar sana, mamá no busca gustar a nadie, mamá se gusta y se quiere.

Quizá, tras tantos años de no respetarme, ni quererme lo haya conseguido, quererme, y ha sido gracias, creo, al trabajo que hago para saber amar y respetar a mis hijos como se merecen, finalmente, ese trabajo tan importante que hacemos de revisionismo en nuestras vidas, sobre todo de nuestras infancias, para no cometer los fallos que cometieron sobre nosotros, haga posible reconciliarnos con nuestro Yo, que podamos rescatar a esa niña/o que siempre puja por hacerse visible y que ignoramos.

Hoy mi niña me ha dado otra lección, otra de tantas, cuando ha dicho que quería ser un poco gorda, con esa sonrisa, como la que pide un juguete nuevo. ¿Cuántas mujeres adultas abrirían los ojos como platos al oír eso?

He visto que mi hija no juzga, que algunos físicos no son sinónimo de defecto como lo es para la sociedad aun, para ella son variedades en el ser humano, como ser rubio, moreno, del mismo modo natural ve el que lleves gafas, que corras más o menos rápido, que sepas hacer algo o no, que tu piel sea más oscura o clara, he visto un futuro perfecto en sus ojos, en su mirada si que había perfección, por ello hay que dejarles ser y hacer, ellos sabrán gestionar mucho mejor que nosotros el mundo, las relaciones humanas, ellos harán que todos quepan y sean mirados con el mismo respeto.

Esa es la gran esperanza de la humanidad, que crezcan respetados para que en el futuro jamás se vuelva a juzgar a nadie por su físico, su piel, su origen o cualquier otra cosa que pueda diferenciarnos.

*Nota: Durante el post se cita el esquema de tallas europeo.

 

Puedes contactar a Mayka Martín a través de crianzaconapegonatural@yahoo.com si necesitas acompañamiento para este y otros procesos o pautar consultas online con mipsicomama a través de info@mipsicomama.com