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Ansiedad por las calificaciones

 

 

Muchos niños en edad escolar comienzan a experimentar signos de ansiedad y miedo ante la idea de sacar bajas calificaciones o suspender el año escolar. Ya en estas edades (+6años) y debido a la consolidación de las emociones autoevaluativas (orgullo, valía, desprecio, etc...) más el nacimiento de los miedos basados en una realidad objetiva es común que algunos niños comiencen a experimentar preocupaciones ante la posibilidad del fracaso escolar, así como a que la opinión de otros sobre ellos se vea modificada en relación con esto.

El malestar derivado de la ansiedad se incrementa en la medida en la que el niño se percibe inseguro de sí mismo, o se considera con menos recursos de afrontamiento para superar las dificultades o compromisos que supone el sacar buenas calificaciones o avanzar al siguiente grado escolar.

Entre los indicadores de ansiedad académica resaltan:

  • Tendencia a evitar las situaciones escolares, en especial aquellas relacionadas con evaluaciones.
  • Verbalizaciones constantes sobre el temor a fallar en las actividades que se presentan en el contexto escolar.
  • Manifestaciones físicas de ansiedad (palpitaciones aceleradas, sudoración, aceleración de la respiración, náuseas, vómitos, desmayos, etc) frente a situaciones relacionadas con evaluaciones en el contexto escolar.
  • Insomnio o cambios en los hábitos alimenticios (dejar de comer o comer en exceso) en días de evaluaciones escolares.
  • Irritabilidad emocional en días de evaluaciones.
  • Verbalizaciones sobre sí mismo de manera negativa, relacionadas con lo poco efectivo que se considera para afrontar las situaciones escolares. "Soy bruto", "no voy a poder", "me va a salir mal", "yo soy torpe".

Ahora bien, que transforma una preocupación que el niño puede gestionar en un cuadro de ansiedad y miedo, veamos a continuación las causas:

  • Tendencia de los padres a elevar las calificaciones, esto se ve especialmente en padres sobreexigentes que presionan a sus hijos por alcanzar un número de puntaje más allá del conocimiento académico.
  • Valoración y validación a la competencia, esto se evidencia en padres altamente competitivos o en instituciones educativas que estimulan la competencia entre los educandos.
  • Apego inseguro, esto se ve especialmente en niños que han experimentado lazos débiles con las figuras de apego principal. En especial con padres que se mueven emocionalmente desde la idea que son defraudados por los hijos cuando estos no cumplen con las expectativas que se han dispuesto para ellos.
  • Expectativas e idealización de parte de los padres, esta causa subyace en verbalizaciones que van desde etiquetas hasta comparaciones. Donde los padres pueden usarse a ellos mismos como ejemplo o valorar a otros por encima de los hijos, especialmente porque estos obtienen mejores calificaciones o alcanzan más competencias que los hijos.
  • Temores y profecías negativas o pronósticos negativos del futuro, es fácil ver esta causa en sermones y charlas de padres o docentes que plantean escenarios negativos ante la posibilidad de sacar una baja calificación o fallar en grado. Este miedo es implantado por padres y docentes en la mente de los niños, haciéndoles pensar que al bajar sus calificaciones o fallar el grado están fracasando de manera definitiva en su futuro. Estos temores infundados por adultos o estas profecías negativas impactan la autoestima del niño y su capacidad de respuesta ante las situaciones que le resultan complicadas o adversas.
  • Padres sin límites emocionales, aquí vemos a padres que consideran el éxito de los hijos como su éxito. Poniendo gran presión sobre los hombros de los hijos, o sobrecontrolando sus tareas de modo que terminan mutilando la capacidad del niño para hacer frente a sus situaciones escolares.

Cuando un niño experimenta ansiedad por obtener bajas calificaciones o por fallar en la prosecución escolar sus recursos de afrontamiento emocional disminuyen y por ende su capacidad de respuesta, o habilidad para poner en marcha estrategias resolutorias se ve comprometida. De este modo, se paralizan y posiblemente comprometan más allá de sus calificaciones su autoconcepto y debiliten su autoestima.

De modo que resulta importante poner en marcha estrategias de gestión emocional positiva, así como hacer una revisión consciente de las proyecciones que hacernos sobre las calificaciones y prosecución escolar de nuestros hijos, a fin de ayudarles a afrontar la escolaridad sin estrés y sin componentes añadidos que menoscaben su integridad.

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