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Separación y Divorcio: factores a considerar

 

 

Un divorcio o una separación entre la pareja parental se constituye como un cambio sustancial en la dinámica familiar, los factores que subyacen a su ocurrencia generarán circunstancias que afectarán en mayor o menor medida la vida de los hijos.

Cada proceso de separación o divorcio tendrá sus componentes individuales que requerirán un afrontamiento particular para cada caso. En este post citamos algunos factores a considerar para minimizar los riesgos que pudiesen aumentar el sufrimiento de hijos y de los miembros de la pareja parental.

1. Interpretación que realizan los padres de la separación o divorcio: como adultos nos convertimos en el marco de referencia para nuestros hijos en el manejo, afrontamiento y gestión de la separación. Si como padres aprendemos a separar nuestras diferencias personales, la historia que condujo a la separación o divorcio, los procesos y procedimientos administrativos/judiciales de las necesidades de los hijos, entonces podremos garantizarles la construcción conjunta de un proyecto de vida familiar integrado, aunque ya los padres no convivan bajo el mismo techo. Se trata de sanar la historia que vive debajo de la separación o divorcio y apropiarnos de los aprendizajes para así poder vivir la nueva dinámica familiar.
2. Presencia de comportamientos nocivos: como comportamiento nocivo citamos todas aquellas respuestas o conductas que como padres podemos llegar a dar desde nuestras heridas personales y que poco o nada ayudan al niño a manejar o sobrellevar el proceso. Comportamientos como: competencias entre padres, manipulación de los hijos, alienación parental, generar culpas en los padres o los hijos, buscar crear brechas con los otros progenitores, irrespetar las normas judiciales/administrativas dispuestas, utilizar a los hijos como mensajeros, etc.
3. Edades de los hijos durante el proceso de separación o divorcio: es importante como padres comprender que una ruptura de la pareja parental es considerado como un acontecimiento estresante en la vida de los niños y que tendrá unas interpretaciones particulares según la edad. Mientras los más pequeños (menores de 6) pueden experimentar regresiones evolutivas, sentimientos de ansiedad, culpa, tristeza o abandono. Para los mayorcitos (6 hasta la adolescencia) pueden haber dificultades sobre la exteriorización de la emoción que surge de la separación, también pueden manejar fantasías sobre volver a unir a sus padres. Los adolescentes por su parte pueden mostrarse sensibles, irritables e incluso confusos emocionalmente. De modo que como padres es importante verbalizar los cambios que se experimentarán con la separación o el divorcio, produciendo acciones que les permitan entender que no son responsables de la separación de los padres y que lo que se vive se corresponde con una situación que deben manejar los adultos y que justifiquen con argumentos/razones las situaciones que se viven y vivirán.
4. Lo continuo y lo discontinuo: en medio del proceso de divorcio resulta importante conceptualizar y otorgar elementos prácticos a lo que se mantendrá en la dinámica de vida y lo que se modificará. Así como que padre cumplirá el rol continuo (padre con quien vivirán y quien se encarga del día a día de los niños) y el rol discontinuo (progenitor con quien tendrá tiempo parcial). Es claro que ambas figuras son importantes y que cada una debe buscar los modos de vincularse en la nueva dinámica de relación que están por vivir (o viviendo). Una manera de aumentar el vínculo afectivo es crear o mantener terrenos neutrales de interacción y permitir/facilitar la convivencia de los hijos con el grupo social y la familia de extensión de cada progenitor. Siempre hay que mantener el acento de que
5. Las nuevas parejas y las nuevas dinámicas: durante este eslabón es importante que los progenitores preparen el camino del cambio, esto con el fin de evitar malos entendidos y brechas en la comunicación entre padres y nuevas parejas. Guiar a los nuevos integrantes en sus nuevos roles y asumir acuerdos con las ex parejas pueden ayudar mucho en este proceso, en especial si se han sanado las heridas subyacentes a la separación o el divorcio. Es importante respetar el rol de cada quien y fortalecer los vínculos afectivos con los hijos, sin perder la perspectiva de su importancia en nuestras vidas, ese lugar se asume (en la vida de niños y adolescentes) con presencia, dedicación y atención.


Claramente una separación o divorcio supondrá para los hijos un cambio en la dirección correcta cuando los padres le manejen de la mejor manera, en especial cuando se respetan los procesos y se les permite elaborar el duelo y adaptarse a los cambios subyacentes en la dinámica familiar y relacional.

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