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Algunas consideraciones sobre el gateo infantil

 

 

El Gateo es una competencia del desarrollo motor del niño que denota la madurez en competencias relacionadas con la motricidad gruesa, así mismo supone el alcance de nuevos espacios de autonomía y oportunidades para la experimentación del entorno de forma autodirigida.

Como competencia, el gateo crea rutas intercerebrales de información que permiten que el niño a través del desplazamiento con el cuerpo logre orientación y discriminación espacial, agudización de la convergencia visual, estableciendo la lateralidad futura y potenciando el sistema vestibular, táctil y propiocéptivo, al mismo tiempo que va consolidando el equilibrio y ganando terrenos de autoeficacia frente a futuras competencias motoras, cognitivas y emocionales.

Al arrastrarse, reptar o gatear el niño va logrando integrar y sincronizar información sensorial que le ayuda a comprender el entorno, su ubicación en el espacio y el sentido de profundidad. De modo que se hace necesario brindarle a los niños las condiciones idóneas para el alcance de la competencia, sin que esta suponga una situación estresante para ellos.

Entonces, como padres ¿qué podemos hacer para que nuestro bebé integre esta competencia a su repertorio?


1. Brinde las condiciones idóneas para su desarrollo: ropa cómoda que permita libertad de movimiento, un espacio firme (preferiblemente el suelo), amplio, libre de obstáculos tanto reales como preceptúales y agradable al tacto a nivel de temperatura.
2. Permita que el bebé adopte las posturas con las que se sienta cómodo. Evite forzarle a alcanzar posturas para las que no está preparado o se siente listo. El bebé debe llegar a las posturas por si solo, recordemos que no solo estábamos trabajando motricidad sino también autoeficacia y autonomía.
3. Nuestra intervención va de la mano de jugar con ellos, reírnos, disfrutar del momento mientras estamos tumbados , reptando y hasta gateando también. Más allá de intervenir se trata de acompañar y respetar los ritmos del niño, sin miramientos ni escalas esperadas o expectativas irreales.
4. Recuérdese siempre que lo ideal es que el bebé alcance la competencia de forma autónoma y desde su propia iniciativa, de modo que evite frustrar al niño llevándole a posturas para las que no está preparado. Nuestro equilibrio les ayuda a mantenerse calmados y sin estrés, motivados a explorar el entorno desde sus propias habilidades y haciendo uso de la prudencia desarrollada desde su experimentación autodirigida.
5. Válgase de objetos y juguetes atractivos, que los niños puedan tomar con sus manos y manipular sin intervención del adulto. Recuerde también que mientras menos haga el juguete, más hace el bebé. Así por ejemplo un sonajero eléctrico que suena constantemente estimulará menos que un sonajero que necesita ser agitado para lograr el efecto musical.

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