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Mi hij@ muerde TODO

 

 

Hay gran cantidad de niños que en medio de la tensión que les produce el estrés, la ansiedad e incluso el aburrimiento, liberan la necesidad de calma a través del morder diferentes objetos.

La necesidad sensorial oral, puede llegar a ser un recurso de calma que incluso perdura hasta la edad adulta, en especial si no se crean formas de acompañar a los niños en el manejo de las tensiones que le subyacen.

Algunas maneras de hacer este acompañamiento van de la mano con las claves que te damos a continuación:

1. No fuerces, retes, amenaces o violentes la necesidad: algunas veces los padres angustiados o frustrados por los objetos que los niños muerden pueden llegar a presionarles para que dejen de hacerlo. Así mismo, la vinculación de este comportamiento con un "mal comportamiento" hace que los padres utilicen recursos poco asertivos para su solución. Como resultado la tensión que experimentan fluye en otros modos liberadores, algunos aún menos positivos que em morder cosas. Míralo desde este enfoque: ellos NO QUIEREN morder esos objetos, NECESITAN morder. De esa manera negarnos, no soluciona el problema de raíz de la situación, hay que estar claros de que la tensión, produce la necesidad y que la misma consigue subsanarse a través de la respuestas propioceptiva de morder, que aunque no lo creamos, al ser una acción motora planificada y automática, permite que ellos niveles de alerta del sistema nervioso desciendan.


2. Busca mecanismos que respeten la necesidad: una forma es encontrar mordederas apropiadas, recursos no tóxicos y que no sean peligrosos para los niños. Es decir, recursos y alternativas seguras para liberar la tensión que busca drenarse a través de la mordida. Para niños más grandes, es importante considerar objetos más largos que lleguen a los molares, que es donde la necesidad está más instaurada. Claramente cada vez que su hijo intente morder algo que no es apropiado, redireccione su necesidad y recuérdele que hay objetos apropiados para ello. Es importante recordar que cada niño es distinto, habrán unos que busquen morder cosas suaves, otros cosas más duras, así que la adaptación hasta conseguir el objeto idóneo puede tomar tiempo.


3. Aprenda a leer la mordida: parte del trabajo arqueológico que siempre proponemos es centrarnos en encontrar la causa de la necesidad. Con la mordida, una forma clara de verlo es entender que tan saturado está en función de la forma como muerde algunos objetos. Los niños más sobreestimulados o sobresaturados tenderán a destruir los objetos que muerden, incluso podremos verles llevar a cabo más de una acción violenta que acompaña la mordida. Este proceso necesita especial atención y consideración de nuestra parte. Así mismo, dentro de este proceso de revisión, conviene hacer anotaciones sobre la hora, el modo y las formas en la que los niños muerden los objetos, patrones y hasta detonantes, para poco a poco irles ayudando a entender transiciones, manejar el estrés, comprender su mundo emocional y gestionar su necesidad de manera más positiva para ellos.


4. Incorpora otras actividades sensoriales en la rutina de tus hijos: soplar burbujas, beber desde pitillos (pajillas, sorbetes, cañita, pajita, straw, absorbente, popotes, carrizo, bombilla, etc) beber líquidos más pesados con ellos, para aumentar la resistencia, morder la mordedera fuerte por unos segundos y luego soltarla suavemente, usar cepillas de vibración. Algunas de estas estrategias calman la necesidad de drenar la tensión de manera oral, en especial cuando se hace un trabajo de acompañamiento conjunto con lo emocional.

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