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El "NO" no educa

 

 

Esta frase que de entrada puede parecernos una invitación a la permisividad, al dejar hacer o al no hacer absolutamente nada frente a las conductas no beneficiosas de nuestros hijos la referí a unos padres durante una #ConsultaOnline. Sus rostros se mostraron tensos y luego, comenzamos a elaborar y  a construir ideas sobre ello. Hoy quiero presentarte algunas de las premisas que enmarcan esta poderosa afirmación: ¨EL NO, NO EDUCA¨.

En primera instancia el ¨NO¨ es un límite, se presenta cuando queremos dejar saber al otro que algo no se puede-debe o quiere realizar y de entrada demarca una prohibición. El detalle de este adverbio es que por sí solo carece de argumentos y sustentación, transformándose en una invitación a la obediencia o a las luchas de poder. Usted dirá, ¨pero la obediencia es buena¨ y allí es donde entra la relativización de este concepto, pues la obediencia invalida a quien la lleva a cabo y para funcionar excluye el aprendizaje, la autonomía, la autogestión; dejando al sujeto a merced del otro para validarme y actuar.

De este modo, un ¨NO¨en sí mismo no educa, en su lugar nos eclipsa, pues pensamos que enunciarlo engloba todo lo necesario para influir y hacer conscientes a nuestros hijos de nuestras razones para que algo no se lleve a cabo. Este escrito lejos de ser una propuesta incendiaría o una prohibición en sí misma al uso de este adverbio, es una invitación a mirar más allá, a traspasar las barreras comunicacionales que desconectan y a buscar en nosotros los recursos para influir de manera positiva en nuestros hijos.

Un ¨NO¨es una invitación a explorar eso que deseamos comunicar, al enunciarlo nos deja claro que necesitamos invertir tiempo real y conectado para enseñar o guiar a nuestros hijos en los valores que sustentan y motivan al cambio. ¿Quiere decir esto que no puedo decir no?, por el contrario, si necesitas usar este adverbio como límite, quiere decir que hay que interesarse, involucrarse y conectarse con la idea de que eso que estamos limitando tenga sentido para ellos, de modo que desde su voluntad libre y con el desarrollo pleno de su consciencia, elijan actuar sobre los valores con los que se identifican. Es darle mayor importancia a la respuesta planificada sobre la respuesta automática.

Te coloco un ejemplo, vas en una calle y tu niño intenta cruzar a toda velocidad, en medio de la premura del momento puede que digas un rotundo: NO, ahora bien, la clave no es este momento en sí, sino lo que sucede antes de esto y después de ello. ¿Han habido espacios para explicar, enseñar o guiar al niño sobre el desplazamiento en calles y avenidas?, ¿tiene el niño la madurez para entender esta norma de convivencia o necesitamos nosotros poner en marcha otros recursos?, ¿existirá luego de esta interacción un acompañamiento para la gestión consciente de eventos similares a este?, ¿hemos escuchado a nuestros hijos y sus razones para llevar a cabo la conducta que queremos modificar?.

La invitación de este post, más allá de generar disonancia cognitiva, darle puntos al desenfreno o a la carencia de estructura, incluso más allá de confrontarnos, busca transitar la idea de que disciplinar lejos de procurar  adiestrar sin consciencia a nuestros hijos, se trata de  brindar herramientas, que permitan influir y motivar sobre la gestión que cada uno puede poner en marcha desde su propia autonomía y para ello, muchas veces necesitaremos soltar muchos ¨NO porque NO¨ y construir juntos argumentos, ideas y premisas para sustentar valores que muevan a nuestros hijos a actuar de la manera más beneficiosa para ellos y su entorno.

Si tuviese que plantearte una ruta inicial para ello, te invitaría a:

  1. Pensar en eso que deseas comunicar más allá del ¨NO¨
  2. Busca las palabras más claras y adecuadas a su nivel lingüístico que puedas para comunicar esta idea. Siempre centra tu atención en informar de manera amable con opciones y soluciones posibles.
  3. Toma interés en las razones que lo llevaron a ejecutar la acción sobre la cual marcaste la prohibición.
  4. Revisa los mensajes que puedes estar transmitiendo con tu ejemplo o aquello que puedas estar reflejando.
  5. Confía en que el valor se internalizará y toma tu tiempo para revisar que poco a poco se está asimilando este. Si para ello necesitas recordar los argumentos construidos, hazlo. Que un niño no cambie un patrón de comportamiento a la primera, no significa que no lo hará nunca.

En caso de que requiera acompañamiento, en mipsicomama contamos con servicio de consulta online, pregunte por el servicio a través de info@mipsicomama.com