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No me gusta la navidad

 

 

En una #consultaonline unos padres me referían que su hijo de 12 años les había comentado que ¨no le gusta la navidad¨ y que prefería excluirse de todas las celebraciones que tuviesen que ver con estas fechas. Ahora bien, ¿qué activa este pensamiento?, ¿qué podemos hacer para acompañarle durante este proceso emocional?, en este post te comparto algunas ideas sobre este tema.

Se asume desde la construcción social que la navidad necesariamente es una época de alegría, felicidad y armonía. Anuncios publicitarios, películas y otras formas de masificación de la información así han creado el paradigma que gira sobre estas fechas, sin embargo, muchas personas y en especial muchos niños y adolescentes pueden experimentar una sensación displacentera durante esta época del año.

Ansiedad, irritabilidad, enojos, llantos, sensación de soledad, estrés pueden aparecer durante las celebraciones o actividades que rodean estas fechas, como modo sintomático de mostrar algunas emociones (tristeza, rabia, miedo) que hacen vida en el interior de quien las experimenta. Mientras los niños más pequeños pueden mostrar resistencia a las actividades como modo de liberación de la tensión de la emoción displacentera (no quieren tomarse fotos, se rehusan a participar de actividades o rituales familiares) los niños más grandes y los adolescentes podrán verbalizar frases como ¨no me gusta la música navideña¨, ¨odio ir a casa de los abuelos en navidad¨, ¨no me gustan las decoraciones navideñas¨.

Las razones de que aparezcan estas emociones displacenteras tienen múltiples puntos disparadores, sin embargo estudios indican que el punto de origen es precisamente esta presión social hacia la felicidad y dicha colectiva la que abre las puertas a la comparación emocional con el estado interno que se vive.

Así por ejemplo, la lejanía de los familiares, la pérdida de personas queridas, el no poder obtener aquello que se espera o desea durante estas fechas,  las tensiones familiares de diversa índole, la demanda  del ¨portarse bien¨ como condicionamiento constante,  la expectativa o idealización navideña y su comparación con la realidad, los cambios bruscos de rutinas y dinámicas del día a día, las presiones externas por mostrar felicidad, los conflictos familiares diversos, podrán jugar un papel primordial y ser desencadenantes en la aparición de emociones displacenteras.

Entendiendo estos elementos, la validación y el acompañamiento en la gestión son la clave durante estas épocas. Invitar a los niños y adolescentes a hablar sobre aquello que experimentan a nivel interno les permitirá sentirse contenidos, en especial si retiramos la idea de que ¨deben mostrarse felices¨, así mismo, equilibrar nuestras expectativas adultas y ayudarles a comprender las emociones que experimentan durante estas fechas les abrirá un espacio de autoaceptación y búsqueda de soluciones desde un compromiso mutuo entre padres e hijos, en especial si buscamos tejer redes de cercanía y conexión en lugar de forzarles a vivir o a llevar las cosas como nosotros esperamos o consideramos se tienen que manejar.

Muchas veces el simple hecho de recordar el significado real de las fechas, nos ayudará a quitar mucho concepto o construcción social añadido y de ese modo, nos ayudarán a fluir y a estar presentes, más que llenar de presentes, disponibles más que centrados en rutinas o presiones externas y conectados con nuestros hijos más que hiperconectados con la tecnología o los externos.

En caso de que requiera acompañamiento  en mipsicomama contamos con servicio de consulta online, pregunte por el servicio a través de info@mipsicomama.com