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Separación y divorcio, una mirada a la ruptura

 

 

El divorcio o una separación es una experiencia devastadora. Algunos lo consideran un fracaso y otros una liberación, así mismo para algunos es un acto de honestidad y para otros el resultado de haber abandonado todo. La realidad es que el divorcio o la separación son opciones que elegimos, considerando que es lo mejor, pues sentimos que hasta allí pudimos llegar. En el post de hoy exploraremos algunos aspectos iniciales para liberar la incertidumbre y aclarar las confusiones que pueden tener los padres en relación con los hijos en medio de la ruptura en la relación.

 

Con frecuencia los #padres cometen importantes errores en el manejo de las situaciones relacionadas con el divorcio o la separación, tanto durante el proceso como al finalizar este. Esto se debe en gran medida a que en nuestra sociedad y muy a pesar de la cantidad de divorcios y separaciones que se viven actualmente, esta situación de finalización de una pareja estigmatiza a los padres que atraviesan por este proceso y producto de ello estos tienden a aislarse y no pedir ayuda, o incluso hay muchos que desconocen que la ayuda existe.

 

Todos sabemos la importancia de la comunicación antes, durante y después de la ruptura para garantizar una relación co-parental exitosa post separación o divorcio, sin embargo, muchas exparejas se dejan arrastrar por el dolor de la finalizaciín y por la tristeza de lo no logrado, dificultando la superaciín de lo vivido. Entonces, queda claro que lo primero que se debe hacer es como pareja asumir el proceso de duelo por la pérdida de la relación.

 

 

La ruptura plantea dos objetivos. El primero escapar de una relación intolerable, al menos para uno de los miembros de la pareja y el segundo construir una nueva vida.

 

Si bien no es fácil compartir la vida con otra persona por un largo periodo de tiempo, tampoco es fácil poner fin a una unión que se contrajo con el convencimiento de que sería para toda la vida. Y, aunque el divorcio y la separación dejan cicatrices díficiles de borrar, no se puede perder las esperanzas de una vida futura mejor.

 

Desde esta íptica, la ruptura plantea dos objetivos. El primero escapar de una relaciín intolerable, al menos para uno de los miembros de la pareja y el segundo construir una nueva vida. Quiero dejar claro, que puede suceder que para uno de los miembros la separación se exprese desde el desgarro y el dolor, mientras que el otro pudiese dar tintes de indiferencia y apatía como si fuese una situación ya muy distante o como si no fuese con él, sin embargo sea como sea la decisión ya está tomada y en muchos casos es irrevocable, por ende aunque sea muy difícil de superar y seguir adelante un divorcio o una separación no es el fin de la vida de ninguno de la expareja, es el fin de una relación y el inicio de nuevos proyectos, en especial cuando se tienen hijos.

 

Asistir a terapia puede ser un buen punto de partida, se puede asistir solo o con la expareja. Aunque puede parecer que es demasiado tarde para recibir acompañamiento, esto les puede ayudar a manejar de manera más positiva su rol co-parental. De este modo si se pueden superar los problemas y los enojos, y se logran validar los sentimientos del otro y fortalecer la empatía, entonces lograrán tener una relación después del matrimonio.

 

 

Cómo decir que nos vamos a separar o divorciar:

 

Durante los primeros nueve años de edad, aproximadamente, los niños presentan razonamiento mágico; significa que creen que son causantes de las cosas que suceden a su alrededor y por lo tanto asumen que son responsables de las mismas.

  

Conociendo esto, si como padres hemos decidido separarnos o divorciarnos es importante comunicarle a los hijos de manera clara y puntual la decisión tomada, dejando bien establecido que bajo ninguna circunstancia los niños son responsables de la ruptura. Este elemento y hacerles conocer que en la misma medida en la que ningún hijo causo la ruptura, así mismo ninguno tiene el poder o la responsabilida para cambiar las cosas o interferir en las decisiones que corresponden a la pareja de adultos.

 

Así mismo es de suma importancia aclararles que no perderán a uno de sus padres, sino que simplemente ya no vivirán más juntos, pero que el amor, el apoyo y la compañía de ambos siempre estará presente. Siempre se debe puntualizar que ambos padres lo han decidido así y que para ambos es lo mejor. De esta forma los hijos no cargan con la sensaciín de responsabilidad de la ruptura y pueden hasta llegar a sentir alivio si la preruptura de la pareja ha sido difícil.

 

 

Resulta complejo plantear orientaciones generales que nos sirvan para todas las familias, ya que todos los procesos de separaciín o divorcio obedece a las diferentes realidades de cada pareja e hijos. Sin embargo estas son algunas ideas globales a manejar durante una ruptura:

 

  1. Desvincule sus problemas como adultos (procesos judiciales, régimen de custodia, etc.) de las necesidades de sus hijos ante una separación. Es decir, los niños deben percibir complicidad y compromiso incondicional de sus progenitores hacia ellos aunque ya no vivan juntos.

     

  2. Evite manipular al hijo en contra del otro o intentar sobornarle con regalos, así mismo no caiga en el error de utilizar al niño como mensajero o espía. El afecto de los es el resultado del tiempo que les dedicamos, la comprensión que les brindamos y el afecto incondicional que les hacemos sentir.

     

  3. Se debe evitar cualquier discusiín delante de ellos y crear más angustia.

     

  4. Asuma con paciencia y respeto los cambios conductuales que puedan producirse en el niño, recuerde que está pasando por un duelo y que además los contactos con sus referentes de apego se pueden ver limitados.

     

  5. Mantener las rutinas diarias en la vida del niño en todos los espacios donde este se encuentre y procurar frecuencia en los contactos y tiempo de calidad.

     

  6. Bajo ningún concepto acepten trueques del niño, ejemplo: yo me porto bien y uds siguen juntos, hacer esto bajo la figura de "hacerle un bien al niño" o "intentarlo pues el niño lo pidió" pudiese hacerle creer que él tiene responsabilidad en la separación.

     

  7. De ser necesario busque ayuda terapéutica para mejorar la situación de la ruptura y vivir de la mano de un especialista los procesos que ayuden al cierre de procesos, siendo apoyado en la búsqueda de oportunidades de mejora y cambio.

     

 

Triunfando en la coparentalidad

 

  1. Estimula y promueve la relaciín con el otro padre: no necesitas ser el mejor amigo de tu pareja, pero es beneficioso que ayudes a que la relación entre tú expareja y tu hijo se dé de manera armoniosa. De ser necesario asiste a terapia para sanar las heridas que ha dejado la ruptura y seguir adelante con un nuevo modo de relación con tu expareja.

     

  2.  Manten una relación respetuosa con tu expareja: comparte información valiosa relacionada con tu hijo y hazlo de manera cordial tratando de evitar en lo posible los conflictos que no llevarán a nada. Evita las comparaciones, la competencia y la victimización, se neutral, asertivo y empático con las situaciones que se viven.

     

  3.  Crea una zona o tiempo neutro y respetuoso: procura contactos respetuosos en un espacio de control y paz para ambos padres mientras están con el hijo, de forma que este logre verles compartir sin agredirse.

     

  4.  Tu expareja ahora es un copadre y por ende esta implicado en la vida de tu hijo y es vital para su desarrollo emocional y social que eso se mantenga así, por ende procura los contactos con menor distancia de tiempo entre los encuentros.

     

  5.  Celebra los momentos positivos y promueve el buen humor en medio de los encuentros. Puedes tener a la mano anécdotas simpáticas del niño para romper la tensión de los encuentros.