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Mi Hijo muerde

 

 

Son muchos los padres y madres que día a día me consultan el qué hacer con su bebé o infante que muerde. La preocupaciín ante esta situaciín les angustia puesto que en su mayoría el niño o la niña que muerden lo hacen con su grupo de pares (compañeritos de escuela, hermanitos, primitos). Lo que inicia como un mordisco ocasional a uno de sus padres o familiares cercanos llega a convertirse en el llamado de atenciín diario en la sala de clases de la guardería o preescolar. Docentes y padres se muestran angustiados por la integridad de su hijo o hija y la de los compañeros y en muchas oportunidades a los padres les preocupa estar haciendo algo que produzca la respuesta "agresiva" en su hijo.

 

Por qué muerde?

Lo primordial en el trabajo de los mordiscos infantiles es entender de qué se tratan, conocer que los produce y a partir de allí comenzar a trabajar en estrategias para prevenir su apariciín, controlar su frecuencia y hacer que desaparezcan.

  

A partir de los 9 meses inician procesos en el bebé de mayor experimentaciín física-motora y emocional-social. Es común ver que durante esta etapa del desarrollo como los niños intenten (a veces con acierto y otras no) darle manotazos a los que le rodean, esto con el simple hecho de esperar la reacciín que producen. Por ello si observas a un bebé que manotea, notarás como espera casi con una sonrisa en el rostro el ver la respuesta de a quien le ha manoteado. Del mismo modo, durante esta etapa de aprendizaje social y desarrollo emocional comienza la apariciín de los mordiscos. En gran medida los mordiscos inician con la apariciín de las primeras piezas dentales, sin embargo nuestra reacciín ante ellos determina que se consoliden o no como un modo de comunicaciín de nuestro bebé.

 

Bajo este esquema queda claro que el niño que muerde utiliza su cuerpo como forma para expresarse, especialmente cuando su lenguaje aún no es rico. Estos mordiscos iniciales, ocasionales y esporádicos no pueden considerarse como una forma de agresiín, sino como un estilo de comunicaciín. De este modo, querida mamá o querido papá que me lees es importante que entendamos que los niños buscan modos de expresarse y experimentan de la manera más inocente, sin intencionalidad de agresiín. Nuestra reacciín inicial ante el mordisco les comunicará a que se puede ligar esta conducta por la reacciín que producen: llamar la atenciín, jugar, mostrar enfado o frustraciín.

 

Una vez instaurados los mordiscos como repertorio conductual y como forma para manifestar algo, el bebé morderá con un propísito específico y una vez más nuestra reacciín (enfado, frustraciín, risa, llanto, atenderle) definirá el mantenimiento en el tiempo de los mordiscos. Está comprobado que la frecuencia de niños que muerden es mayor cuando estos están en medio de un mayor número de niños y/o con cuidadores.

 

Tipos de mordiscos

 Como te mencionaba anteriormente es importante entender que no todos los mordiscos, aunque generen daño físico en otros, pueden considerarse como una forma de agresiín, pero si TODOS LOS MORDISCOS son una forma de comunicaciín.

  

  • El mordisco ocasional: Este es el que tiene las primeras apariciones y vendrá a manifestar muchas causas: hambre, ganas de tomar algo, frustraciín, que se está muy limitado, cansancio, necesidad de atenciín, ganas de experimentar, celos, soledad, necesidad de autonomía, etc. Es evidente que está no es una manera adecuada de comunicarse, sin embargo es el modo como el niño ha encontrado obtener la atenciín requerida para lograr su objetivo comunicacional. Para este caso, vemos a un bebé que muerde el pecho de la madre, el hombro de quien lo carga, los dedos y brazos de quien juega con él, en fin. Es una respuesta espontánea y esporádica y se agarra de la parte del cuerpo a la que tenga acceso.
  • El mordedor frustrado: Este tiene su apariciín a partir de los 12 meses, la habilidades del niño para manifestar y comunicar su enojo son muy primitivas, por ende recurren a este tipo de estrategias para expresar su frustración y obtener la atenciín del interlocutor. El objetivo del niño no es causar daño, sino generar una reacción o liberar la tensión emocional.
  • El mordedor asustado: Ten oportunidades los mordiscos aparecen como una forma de defensa, el peligro percibido por el niño puede ser real o imaginario, sin embargo este mordisco viene a generar en el bebé la sensaciín de protecciín ante una situaciín amenazante. Una situaciín estresante, un cambio en la rutina o dinámica familiar puede ser el disparador de este tipo de respuestas en los niños pues este posee limitadas habilidades para comprender el entorno.
  • El mordedor por poder: Este tipo de mordedores se mantiene en el tiempo por la sensaciín de poder y control que le produce la reacciín en el entorno ante los mordiscos que genera. Un grito exagerado, el llanto y retirada de otros niños, las respuestas de risas y cosquillas del entorno. Aquí entran los niños y niñas que en una situaciín de juego muy activo (cosquillas, cargadas, etc) muerden a su compañero de juegos. El Niño busca obtener un beneficio del mordisco y lo ha conectado causa-consecuencia.

Prevenir la apariciín de mordiscos

  • Es importante respetar la autonomía del niño y brindarle un espacio de seguridad y paz.
  • Debemos estar atentos a las necesidades del niño para evitar que el mordisco suceda como modo para llamar nuestra atenciín.
  • Intente Preveer y satisfacer las necesidades del niño de atenciín, juego, o de control o manifestaciín de la frustración.
  • Debemos estar conectados con el estilo de vida que llevamos: reducir el estrés y propiciar estabilidad en rutinas y dinámicas de vida para el niño.
  • Evitar etiquetar al niño por la conducta de mordiscos. El Niño necesita sentirse amado, comprendido y respetado por encima de cualquier cosa.
  • Cualquier edad es válida para iniciar procesos de inteligencia emocional en nuestros hijos, el ejemplo y la comprensiín que les brindemos es fundamental para que logré canalizar de manera efectiva sus emociones.
  • Siempre debemos proyectar la importancia del respeto sobre nuestro cuerpo e integridad física.
  • A veces como padres debemos entender que a nuestro niño le puede frustrar estar en compañía de otros niños o de niños más pequeños, por eso, es importante llevar estas interacciones de manera gradual para que El Niño se adapte y se sienta más címodo ante estos espacios.
  • Sea empático y creativo para buscar formas de validar y enseñarle al niño como canalizar sus emociones.

Tratando los MORDISCOS

  • Ante el mordisco se debe actuar físicamente y con rapidez. Apartarle de la persona que está mordiendo o separarlo del lugar de nuestro cuerpo que está siendo mordido. Decirle de manera firme, calmada y respetuosa (no violenta) que no se debe morder, que eso duele y que a la persona a la que se lo hace no le gusta. Conectamos nuestra mirada con la del niño y de forma empática le decimos que entendemos que esté frustrado, molesto, o que lo hiciera por jugar, pero que el cuerpo de la persona a la que mordií se respeta, finalmente damos opciones para manifestar la emociín que creemos originí el mordisco.
  • Si vemos que está a punto de morder, decimos de manera clara y enfática (no violenta, ni con gritos) que no!. Mientras nos acercamos rápidamente a detener que el mordisco se consume. Los niños aprenden de las acciones físicas más rápido, por ende al hacer esto y redireccionar su conducta ponemos un alto al estímulo que causa la respuesta de morder.
  • Si morder ha sido conectado a un juego o a algo lúdico y divertido, podemos ofrecer otros espacios de causa y efecto. Juegos simples como apagar y prender la luz, el peek a boo, juegos de esconderse y aparecer pueden generar el mismo efecto.
  • Siempre busca las necesidades que no están siendo cubiertas y las causas por las que El Niño muerde. Prevenir su apariciín ayudará a su control.
  • Bajo ninguna circunstancia muerda al niño para que "aprenda" lo que se siente, esto generará confusiín en el niño y dificultará la comprensiín del respeto por el cuerpo del otro. Usted como adulto es el referente directo de lo que el niño aprende. Morderle, validará está conducta como reacción natural.
  • Evite continuar un juego cuando el niño le ha mordido, eso sílo supondrá el afianzamiento de mordiscos por poder.
  • Comuníquese con la docente del niño sobre este tipo de conductas y solicítele el apoyo respetuoso para el manejo de la misma.
  • No le etiquetemos bajo ningún concepto, decirle "malo" "agresivo" no ayudará a solventar la situaci&i oacute;n. Sílo es un cídigo que genera brechas entre padres e hijos en lugar de puentes de comunicación, amor y respeto.
  • Evitemos ser modelo de comportamientos violentos en nuestros hogares.
  • Siempre propongamos maneras positivas de lograr el efecto que quiere lograr el niño con el mordisco. Podemos sugerirle modos de mostrar que necesita nuestra atenciín o que se siente frustrado.