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Auxilio, se acabo el permiso y toca guardería

 

 

Durante algún tiempo he recibido consultas de madres que se sienten angustiadas por la idea de dejar sus bebés de pocos meses en la guardería, ya que esta debe reincorporarse a la vida laboral obligadas por una realidad social que demanda una vuelta al trabajo en algunos países más temprana que en otros. Esta separación suele a generar ansiedad puesto que la madre debe separarse de su bebé por un determinado número de horas, situaciín que hasta ahora quizá no habían experimentado. Inclusive, muchas madres, manejan fuertes sentimientos de culpa y frustración personal ante la idea de incluir a sus hijos en estos espacios infantiles, esto como resultado de la separación forzosa y no deseada de la estructura mamá - bebé. En el artículo de hoy estaremos trabajando tres claves sobre las guarderías, para ayudar a las familias a pasar por esta transición de manera armoniosa y sin alterar abruptamente las estructuras emocionales de apego en el bebé.

 

1. Menos culpa más acción

Los bebés tienden a conectarse de manera más rápida con las emociones que experimenta la madre, la simbiosis natural hace que los sentimientos que maneja la madre sean transmitidos de alguna manera al bebé. De modo que, si mamá está experimentando angustia desde meses antes de que se dé la temida separación el bebé pueda conectarse con esta falta de confianza, dificultándole la adaptación al espacio de cuidado. Para ello, como madres podemos poner en marcha algunas acciones:

  • Inicie la búsqueda de un espacio de cuidado con antelación, conozca las políticas del lugar, familiarícese con la rutina de traslado, indague los antecedentes del lugar y las relaciones entre los cuidadores y los niños. Esta búsqueda la puede iniciar incluso antes del nacimiento del bebé (especialmente si el reposo post parto es de tres meses), considerando que algunos espacios de cuidado manejan lista de espera de hasta un año. Un buen tip es conocer la rotación del personal, puesto que la idea es que su bebé pueda sentirse lo más seguro posible con su nuevo cuidador y no que este sea cambiado cada dos o tres meses.

  • Trate de conocer las instalaciones por dentro, inclusive, de ser posible, seleccione una guardería que le permita el acompañamiento durante el inicio de la experiencia de escolarización.

  • Permítase compartir sus sentimientos con otros padres que estén en la misma situación, elabore sus culpas, exponga sus emociones, el acompañamiento puede ser liberador y ayudarle a aceptar que se está haciendo lo mejor posible para los hijos. Es importante canalizar y de a poco reducir los sentimientos negativos, construya expectativas positivas y centre su atención en los momentos que compartirá con el bebé.

 

2. Guardería y Apego

Los bebés comienzan a experimentar vínculos de apego cada vez mas fuertes con sus cuidadores a partir de los 8 meses y hasta los 2 años, pudiendo aparecer cuadros de ansiedad por separación manifestadas en llantos o protestas ante la separación de las figuras de apego o la aparición de personas extrañas. De este modo la guardería puede ser un espacio vital que le genere angustia al niño puesto que la misma se constituye como el primer espacio de salida donde este ya no es protagonista de las atenciones, sino parte de un colectivo. Lo ideal, es que salvo que los padres tengan que reincorporarse a la vida laboral, el niño no experimentara más que la compañía y cuidados de la madre hasta los 5 años de edad cuando los vínculos de apego y construcción de la estructura yoíca se encuentran más consolidados, sin embargo, la realidad es que muchos niños van a la guardería desde que son unos bebés. Por ende, comprender que mamá se ha ido por unas horas y pronto regresará puede suponer un desafío cognitivo para el que el niño no está preparado, así mismo, enfrentarse a algunas situaciones como el apoyo para dormir, comer entre otros obstáculos a su seguridad para los que necesitará el apoyo de las figuras de apego.

Para minimizar las situaciones negativas es recomendable desmontar la creencia de que hay que emular la situaciín guardería antes que esta se presente, por el contrario, hay que construir un vínculo afectivo fortalecido con el bebé, que le brinde seguridad y confianza para afrontar los cambios con las respuestas emocionales a las que tiene acceso de momento, o con las que cuenta. Dicho esto, se traduce que a mayor vinculaciín afectiva con los cuidadores y figura de apego principal (madre), a mayor disponibilidad para responder a las demandas afectivas del bebé mayor facilidad para integrarse emocionalmente a las nuevas situaciones. Es claro que para muchos bebés será necesario contar con un período de adaptaciín, sin embargo, siendo respetuosos con ellos, acompañándoles en este proceso podemos reforzar la sensaciín de seguridad en el hogar, transmitiéndoles la confianza de que no se pierde nada cuando no están garantizando un manejo positivo de la incorporaciín a la guardería.

 

3. Integraciín Positiva a la Guardería

Aquí te planteo una serie de capsulas para manejar de manera positiva el proceso de incorporaciín a la guardería:

  • Conversa con los profesionales de la guardería sobre algunos aspectos fundamentales que manejas en tu crianza, especialmente relacionados al manejo de los llantos, las horas de sueño y la alimentaciín. Esto con el fin de garantizar un punto medio saludable entre lo que el bebé vive en casa y lo que vivirá en la guardería.

  • Define un plan de adaptaciín y acompañamiento de tu bebé a la guardería, esto mientras aún tienes tiempo disponible. Puedes iniciar unos minutos en el espacio, que le conozca y poco a poco dejarle una hora, luego un par de horas y así. Permítele que se adapte a las personas que allí laboran, al espacio físico y mobiliario. Acompáñalo durante el reconocimiento de personas y espacios, así mismo respeta su ritmo de adaptaciín.

  • Haz especialmente afectivo el reencuentro con tu bebé, la idea es que este siga percibiendo la disponibilidad de mamá cuando se encuentra presente para ayudarle a dormir, comer y demás. Refuerza su sensaciín de seguridad y garantiza que proteges el vínculo afectivo entre ustedes a través de pequeñas acciones que de a poco le harán entender al bebé que su estadía en la guardería es transitoria y que mamá está cuando se le necesite.

  • Confía en la capacidad de autorregulaciín de tu bebé, antes de lo que te imagines estará adaptado si le guías, acompañas y respetas su proceso. Recuerda que , cada niño es diferente, de modo que el hecho de que de buenas a primeras no se adapte no significa que no lo hará, por ende se paciente y positiva con respecto a las situaciones que se vivirán.