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Mi Hijo es desafiante

 

 

Sin lugar a dudas una de las situaciones más complejas de manejar en torno a la crianza de los hijos es el comportamiento desafiante. Niños que a partir del surgimiento del lenguaje van dejando claro que "no" van a hacer eso que se les solicita, la complejidad en el manejo de las situaciones desafiantes es que como padres tendemos a ver estos encuentros como una batalla a la que hay que ganar a toda costa para demostrar que somos la autoridad y evitar que el niño se "salga con la suya". Partamos de entender cómo se activa la conducta desafiante y en qué momento pasa de ser una experimentación a instaurarse en el repertorio de respuestas de nuestros hijos.

 

En un principio el niño se ve como un todo indivisible con la madre, esta visión y conexión va disminuyendo progresivamente en torno al año de vida, iniciando a partir de los 8 meses y pudiendo consolidarse entre los 3 y 5 años. Es por ello que el niño cada vez en mayor medida va tomando distancia del todo materno, cuestionando, negándose, o inclusive protestando o desafiando las pautas, esto con el fin (de primera entrada) ver hasta donde llega su capacidad de respuesta, probar sus habilidades de negociación y construir o edificar su mundo. Aunado a esto, debemos considerar que hay niños más demandantes que otros o incluso más sensibles ante las situaciones del entorno, ellos tenderán a ser más difíciles en el manejo de las respuestas y necesidades de establecimiento de control, traducción necesitarán más paciencia y acompañamiento.

 

Con esto claro es importante entender que algo que inicia como una experimentación natural en el niño puede tornarse más complejo, difícil e inclusive llegar a ser patológico si el ambiente de crianza y el manejo que le dan los padres o cuidadores a estas situaciones es conflictivo, poco comprensivo, altamente orientado a la violencia o incluso pronosticador negativo entonces estaremos instaurando el patrón desafiante en nuestros hijos en lugar de mostrarles modos de mejorar este esquema de comunicación. Dicho de otro modo, la forma como manejemos estos momentos de desafíos va a definir las maneras futuras como el niño marcará sus pautas.

 

Algunos esquemas de comunicación en el hogar como: gritos, excesivos y reiterativos NO, constantes NO que se transforman rápidamente en Si, profecías negativas (ese muchacho va a ser terrible), apuntes a las etiquetas negativas (malcriado, obstinado, terco), frases negativas reafirmadoras (es que siempre hay que hacer lo que el quiere) y violencia verbal o física van a resultar en una comunicación que exalta el conflicto y convierte TODO en una batalla de poder, en la que saldrá perdiendo en primera instancia quien se agote primero y en segunda instancia tu relación con el niño. Claramente, una de las cosas más complejas que se suscitan en el manejo del comportamiento o la respuesta desafiante es que tendemos a sentir que es contra nosotros y desde allí operamos o actuamos en modo defensa, por ende en lugar de acercarnos a nuestros hijos usamos la lucha de poder o huimos en la complacencia para evitar abordar la situación que se nos ha tornado difícil.

 

Y con qué se come eso?

 

En otras entradas he plasmado algunas maneras de llevar a cabo relaciones más saludables con nuestros hijos, que al final es el fin más claro en el manejo de cualquier conducta compleja, sin embargo siempre surgen dudas en el lector relacionadas con ¿cómo llevar puntualmente las sugerencias? Hoy, trataré de armar algunas claves claras para manejar los comportamientos desafiantes, claramente de manera respetuosa y recordando siempre que como padre soy el modelo a seguir.

 

  • Cambie sus modos de responder ante el conflicto: es importante modificar el ambiente y el modo como respondemos ante los conflictos de forma habitual. "Hacer lo que yo digo y no lo que yo hago" poco da resultado en el trabajo de crianza, de modo que cuando nos tomamos el desafío como algo personal, como un atentado a nuestra integridad podemos reaccionar creando distancias emocionales con nuestros hijos que lejos de ayudarle ampliarán el conflicto. Tome de ser necesario distancia, tome un respiro, piense si lo que la situación amerita es una respuesta inmediata llena de ira o sentimientos negativos, o si podemos de plano hacer una pausa, respirar, conectarnos con las necesidades del niño y seguir. En este punto te invito a partir de ti, revisar cómo manejas los conflictos en casa, revisar hasta dónde el hogar se ha convertido en un terreno de batalla y liberarte del peso de tener siempre la razón, demostrar tu autoridad e imponer disciplina. El modelar, el acompañar, el prevenir es un trabajo más lento, pero los resultados son más duraderos y estables en el tiempo.
  • Refuerza siempre las conductas positivas a través del elogio, el diálogo, el acercamiento e intenta resolver las conductas negativas atendiendo a ellas y comprendiendo su causa. Como padres uno de nuestros innumerables trabajos es ser investigadores, si, tal y como lees. De este modo, nos convertiremos en detectives de causas, pues cada vez que nuestros hijos actúan de modo desafiante están dando respuesta a una necesidad, intentan comunicarnos algo y lo hacen del modo como les hemos enseñado (a través del modelaje), con esto en mente nuestro trabajo es interpretar lo que nuestro hijo pretende comunicar. Para ello necesitamos tomar distancia de la batalla o resistirnos a formar parte de la lucha de poderes e ir más allá, a veces podemos preguntarle a nuestros hijos la causa de su rechazo o negativa, indagar, intentar que el diálogo emerja más allá de las respuestas físicas (portazos, patadas, berrinches). A veces un código como ahora no, tomaré una pausa y luego de la pausa conversar, escucharnos y tejer puentes puede ser la clave. Muchos chicos de vuelven más desafiantes ante las urgencias, evalúe cuando usted intenta someter a su hijo a sus agendas, o cuando nuestro estrés o necesidad de control nos aleje en lugar de acercarnos.
  • Mantenga la calma, evite gritar, reduzca los ruidos de su mente que le dicen que lo está haciendo mal, enseñe maneras alternativas para lograr resultados y sobretodo apoye, estas medidas que son básicas en la crianza le ayudarán a dibujar más sonrisas en el rostro de sus hijos y a definir formas más claras de obtener resultados. Muchas veces los pequeños no encuentran modos para comunicar lo que desean y recurren a estas respuestas desafiantes complicando la situación, mostrar caminos alternativos y diseñar planes de acción para situaciones similares puede ser una clave. Así mismo ser optimista, utilizar el buen humor y evitar las profecías negativas o etiquetas pueden ser aliados perfectos para lograr mejores y más duraderos resultados.

 

Si necesitas acompañamiento terapéutico en el trabajo con un niño al que consideras desafiante, puedes solicitar nuestro servicio de consulta online a través deinfo@mipsicomama.com.