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El síndrome del bebé sacudido

 

 

Entre los muchos desafíos a los que se va a enfrentar una nueva familia con la llegada de un bebé está la necesidad de control sobre sus emociones. El llanto del bebé junto al cansancio y la tensión emocional pueden llegar a ser detonantes que repercutan de manera negativa en la dinámica padres-bebé. Es claro que el llanto de un bebé cumple una función de comunicación, aparece con el único fin de acercar las necesidades del bebé a la consciencia paterna/materna, mostrando a través de este modo de comunicación los grados de urgencia del requerimiento. Sea que le cambien, le ayuden a dormir, le carguen entre muchas necesidades que experimenta el bebé serán manifestadas a través del código del llanto. Algunos padres viven está experiencia cargados de emociones negativas, la sensación de que fallan en el rol, las críticas que pueden recibir de otros y el cansancio le pueden jugar una mala pasada, llegar a aturdirles, sofocarles, hacerles sentir emocionalmente a tope y eso sólo por nombrar sólo algunos factores de riesgo que pudiesen llegar a detonar respuestas físicas aceleradas, que de no ser controladas, tienden a transformarse en acciones agresivas que dañaran la integridad física y emocional del bebé. El síndrome del bebé sacudido o zarandeado se corresponde un una de las formas de maltrato más claras a las que se puede ver expuesto un bebé cuando quien hace las funciones de cuidador experimenta sensaciones de agotamiento y sentimientos de frustración. Toma un par de segundos ejecutar el acto de sacudida o zarandeo en el bebé pero las repercusiones y consecuencias las vivirá El Niño por el resto de su vida. Una sacudida violenta puede ocasionar lesiones graves al bebé, daño cerebral e inclusive llevarle a la muerte.

 

Las lesiones pueden ser producidas por aceleración al sacudir o desaceleración de la sacudida (cuando se golpea con algo para detener la velocidad del sacudón). El resultado para los bebés emula los efectos de un accidente automovilístico, llegando a ocasionar desnucamiento, hipertensión cervical, daño cerebral, así como lesiones y secuelas importantes en el sistema nervioso central.

 

Es claro que el síndrome del bebé sacudido ocurre mayoritariamente en lactantes y que las consecuencias a la violencia que ejerce el adulto puede ser devastadora, en función de que el cerebro del bebé es más suave, los ligamentos y músculos de su cuello son más débiles y aún no han alcanzado completo desarrollo, por lo que se convierten en sujetos altamente vulnerables ante la respuesta de ira de un adulto.

 

De este modo, si un bebé es sacudido o zarandeado su cerebro rebota contra las paredes del cráneo, pudiendo ocasionar hematomas cerebrales, inflamación, presión y sangrado del cerebro. Así mismo, otras lesiones como: daños en el cuello, columna y ojos también pueden formar parte de las consecuencias de las sacudidas o zarandeos a un bebé.

 

Cuando revisamos la historia clínica de los casos de bebés sometidos a este tipo de maltrato generalmente se encuentran enraizadas estas causas:

 

  • Padres/madres con baja resistencia a la frustración y/o dificultades en la gestión de sus emociones.
  • Lactantes que presentan episodios de llantos incontrolables o inconsolables.
  • Padres/madres con poca o ninguna ayuda.
  • Padres/madres con sentimientos encontrados en torno a la crianza de los hijos.
  • Escasa habilidad de gestión o solución de conflictos por parte del padre o madre del bebé.
  • Historiales de violencia y maltrato.

 

Entre los síntomas que presenta un bebé que ha sido sacudido o zarandeado se tiene:

 

  • Irritabilidad extrema u otros cambios en el comportamiento.
  • Letargo, adormecimiento, ausencia de sonrisa.
  • Alimentación deficiente, falta de apetito.
  • Disminución de la lucidez mental.
  • Pérdida del conocimiento.
  • Piel pálida o azulada.
  • Vómitos.
  • Convulsiones (ataques).
  • Paro respiratorio.

 

La clave para evitar estas situaciones complejas en la vida de los bebés, con inmersas repercusiones en su desarrollo futuro, parte desde la prevención, de este modo se recomienda:

  • NUNCA sacudir un bebé.
  • Evite cargar al bebé en medio de una situación de ira, rabia o molestia.
  • Busque apoyo para manifestar las emociones que puedes estar experimentando en medio del postparto. En especial si se siente irritable o agobiado.

 

Si en algún momento ha sentido tensión emocional y necesita apoyo en el logro de una gestión personal afectiva, no dude consultar muestro servicio de consultas online a través de info@mipsicomama.com.