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Auxilio mi hij@ dice palabrotas

 

 

Tan normal como la llegada de mocos, catarros y piojos al ingresar a la escuela es la aparición en nuestros hijos a parir de los 3 años de una que otra palabra soez o palabrota o grosería. Estas palabras malsonantes que en un principio nos pudiesen llegar a causar gracia, pueden convertirse en un verdadero problema para muchos durante el proceso de la crianza. Ya que lo que en un principio es vivido por el niño como una transgresión mínima, si no es atendida a tiempo, gestará el hábito de comunicar sus emociones negativas con el uso de esta jerga.

 

Anteriormente era mal visto el uso de cualquier palabrota en cualquier espacio, las mismas estaban asociadas a baja cultura general o un manejo del lenguaje escaso, actualmente es común ver que entre la interacción regular en adultos se deja escuchar una que otra palabra subida de tono, estas no sólo con carácter agresivo, molesto o de ira, sino también para librar algunas bromas en medio de las conversaciones. Es claro, que en muchas oportunidades los niños son observadores silentes de estas interacciones y que mucho de lo que dicen lo copian del entorno, sin embargo hay otros factores a considerar a la hora de plasmar las causas de las palabras malsonantes en niños.

 

El día de hoy plantearemos el preocupante caso de las groserías, qué las causa y algunas claves para su mejoría. Para así ayudarte a canalizar este lenguaje de piratas en los pequeños.

 

Muchos padres se angustian y comienzan a autoevaluar su gestión en la crianza al aparecer pequeñas palabras malsonantes en las boquitas de sus hijos, ahora bien atendamos las causas de ellas, así podremos potenciar su eliminación de la manera más efectiva:

 

  • Riqueza del lenguaje: la magia del lenguaje y el significado de los términos parece cobrar más impulsó alrededor de los 3años, por ende, muchos niños investigan con el lenguaje pronunciando palabras de las que pueden no tener claro el significado, generalmente se sienten atraídos por la atención que les hacen ganar y las reacciones (positivas y/o negativas) que estas causan en los oyentes. En el colegio pueden escuchar de otros niños palabras soeces, las mismas que reproducirán en el hogar con el fin de captar la reacción que estas producen.
  • Culopeopipi: sumado a la multiplicación del vocabulario surge una etapa caracterizada por el control de esfínteres y las acciones propias del cuerpo, así que a los chicos les parecen graciosas las palabras relacionadas con las funciones fisiológicas. Es normal ver en el jardín de infantes niños reunidos haciendo uso de los términos culo, peo, pipí, entre otros, para generar complicidad entre pares.
  • Imitación: los niños durante este proceso de consolidación del lenguaje (2/3años) repiten las palabras que oyen aún sin conocer su significado. En oportunidades las asocian a la emoción que vieron tenía quien la pronunció (rabia, miedo, frustración) y las usan más adelante en una situación similar. Al igual que el ejemplo vivo de papá, mamá, abuelos y tíos, los medios de comunicación van a jugar un papel trascendental en la adquisición de nuevas palabras. Programas violentos con palabras malsonantes impactarán en más de una forma en niños y niñas. Mientras más frecuente sea la exposición del niño a palabras soeces o más impactantes sean las reacciones obtenidas con ellas más fácil quedarán instauradas como modo de comunicación, aportando cada vez mayor significado y siendo pronunciadas en más oportunidades por el niño para manifestar emociones.
  • Antención: si el niño ha llegado a obtener algún estímulo como resultante de la pronunciación de una palabrota es muy probable que en un momento determinado haga uso de esta para llamar la atención. Bien se sí los padres o adultos se han reído, o si la reacción ante está fue exagerada, el niño pudiese valerse de este recurso cuando desee que las miradas se centren en él.
  • Manifestar emociones: ya cuando el niño está más grande y ha comprendido el significado de las palabras soeces puede llegar a usarlas para expresarse en momentos de tensión o frente a los sentimientos complejos como rabia, frustración, impotencia.
  • Sentirse mayores: muchas veces los niños ya de 9 o 10 años comienzan a usar palabrotas para estar a la par con chicos mayores o para encajar en un grupo social, la sensación de tabú o transgresión de algunas palabras les lleva a su uso para proyectar una falsa "madurez".

 

Si deseamos que esta etapa de palabrotas pase lo más rápido posible es importante tomar en consideración algunas recomendaciones:

 

  • Ante una palabra soez mantenga una actitud lo más natural posible, evite reír. Especialmente cuando el niño es pequeño y busca medir la reacción de la palabra en el entorno, hacer que esta pase desapercibida puede ser la mejor opción. No se trata de ignorar la palabra, sino de manera neutral referirle al niño que esa es una palabrota y que su significado hiere a las personas o que no son una forma adecuada para comunicarnos. Una explicación breve es la clave.
  • Si hemos entendido que la palabra la usa el niño para probar palabras nuevas, busquemos otras palabras para sustituir y así capturar la atención del niño."Abracadabra", "otorrinolaringólogo".
  • Si hemos notado que se ha instaurado en el repertorio de verbalizaciones una que otra mala palabra debemos desaprobarlas, refiriéndole a nuestros hijos que las mismas no son aceptadas y de manera firme y segura concretar con el niño que las groserías no son aceptadas, así como que las mismas dañan a las personas y les hacen sentir mal. Es importante manejar este espacio con paciencia la idea es encaminar al niño en el manejo de la empatía y desde allí conectarse con la idea de que las palabras pueden llegar a herir a los otros.
  • Sea usted siempre el ejemplo, en casa se deben evitar las palabrotas lo más posible, inclusive se puede guiar al niño a que les acompañe en este trabajo, aclarándole a quien use la mala palabra que esta no debe ser utilizada. Si el niño es más grande puede valerse de ello para explicarle lo difícil que es sacar una grosería del vocabulario si se llega a instaurar.
  • Sea vigilante de lo que los niños ven en la televisión, es importante verificar el lenguaje de las películas para niños y respetar cuando estas no sean de esa clasificación pues en oportunidades les llegamos a permitir ver películas para chicos mayores sin considerar el impacto negativo que pudiese tener.
  • Muéstrele a su hijo otras formas para expresar sus emociones y otras visa para referir lo que siente. Es importante que el niño entienda que la contundencia de la emoción es más compleja que una palabra. Es decir que con decir una palabrota no soluciona nada, ni libera por completo la descarga emocional.
  • Acompañe a su hijo en las transiciones, cada etapa del desarrollo evolutivo supone retos. Si les acompañamos de manera activa y validamos su personalidad e incrementamos su valía es menos probable que haga uso de códigos errados para intentar encajar en grupos.
  • Prepárese como adulto con recursos para afrontar una palabra soez en la boca de su hijo en público, de modo que pueda atenderla con la mayor naturalidad posible y no la ancle a una forma en la que el niño pueda obtener atención.

 

Si las palabras malsonantes se han convertido en un problema mayor y necesitas asesoría y acompañamiento terapéutico, solicita información sobre nuestro servicio de asesoría online a través de info@mipsicomama.com.