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Auxilio mi hijo miente

 

 

Si hemos estado en medio de niños de seguro que en más de una oportunidad hemos sido envueltos en una que otra mentira. Algunas, nos dejan escapar una sonrisa, pues son muestra clara de la inocencia del niño y otras nos llenan de preocupación pues vienen cargadas de mucha premeditación.

 

La realidad del caso es que la mentira infantil es casi un patrón de comunicación, en efecto, el mentir potencia en el niño el desarrollo creativo y estimula el lenguaje, sin embargo, qué lleva al niño a mentir?, cuándo comenzar a considerar que estamos frente a un pequeño que miente?, qué hacer cuando la mentira es la única forma de comunicación?, cuándo debe comenzar a preocuparnos la mentira?, cómo estimular en el niño que se comunique a través de la verdad?. Estas y otras interrogantes las develaremos hoy en este post: Auxilio, mi hijo miente!

El Origen de la Mentira

 

La mentira ha sido considerada generalmente como una manifestación consciente, voluntaria e intencional con el fin de lograr un objetivo externo claramente definido, sin embargo, las primeras mentiras constituyen un desafío cognitivo y dan muestra del avance del mundo imaginario del niño. Una vez que se instaura en el niño el lenguaje y comienza la diferenciación entre el mundo real y el mundo imaginario (2 años aproximadamente) pueden empezar a aparecer pequeñas historias y/o argumentos que tuercen la realidad.

 

Estas primeras mentiras tienen carácter meramente experimental y exploratorio, así mismo estos primeros engaños infantiles le sirven al niño para comprobar que su mundo interno le pertenece y que sus pensamiento salen a la luz pública sólo si el lo desea. De este modo, la aparición de las primeras mentiras nos dan indicios de madurez #infantil y nos muestran el inicio del desarrollo de la autonomía infantil, así como la inclusión del otro en su esquema de pensamiento.

 

En efecto, las últimas investigaciones apuntan a mostrar un desarrollo intelectual mayor en niños que empiezan a mentir antes, esto ya que un niño que miente debe reconocer la verdad, concebir intelectualmente una realidad alternativa y ser capaz de "venderle" convincentemente a alguien esa nueva realidad. Por lo tanto, mentir exige un desarrollo cognitivo avanzado y habilidades sociales que la veracidad no requiere.

 

Ahora, si bien todos los niños mienten unos parecen hacerlo más que otros, algunas investigaciones en el campo de la #psicología arrojan que la consolidación del hábito de mentir como único código de comunicación o la utilización de la mentira de manera repetitiva va a venir derivado de la falta de bienestar emocional en el niño.

Por qué mienten los niños?

 

Explicaba en la imagen anterior que la aparición de la mentira es algo absolutamente natural en el marco del desarrollo cognitivo y evolutivo del niño. En efecto, la mayoría de los padres que oye mentir a su hijo supone que es demasiado pequeño para entender qué es una mentira o que mentir está mal y por ende, asume que el#niño dejará de hacerlo cuando sea más grande y aprenda a distinguir. La realidad es que la consolidación de la mentira como hábito va exactamente al revés: los niños que entienden temprano la diferencia entre la mentira y la verdad, tienden a usar este conocimiento para su provecho, lo que los hace más proclives a mentir cuando se les da la oportunidad, puesto que mentir siempre está asociado a obtener un beneficio. Ahora bien, qué causa que la mentira se vuelva recurrente y/o sea el único patrón de comunicación y relación. Algunas investigaciones han apuntado 3 causas fundamentales en la mentira infantil:

 

  • Como mecanismo de defensa: evitar el castigo o el fracaso y protegerse de la burla son las causas fundamentales de muchas mentiras infantiles. Esta causa es la explicación del famoso "yo no fui" del niño, que conforme avanza la edad puede ir tomando matices más complejos hasta llegar a armar entramados de historias para evadir su responsabilidad en un acto y salvarse de un castigo, esto como consecuencia de castigos severos aplicados o si el ambiente familiar es restrictivo o punitivo. Así mismo, proteger su integridad y evitar ser el protagonista de burlas o etiquetas negativas en el hogar o en el colegio puede ser un gran motivador para las mentiras en edad escolar.
  • Aliviar las frustraciones: las altas exigencias en el hogar, un clima de competitividad y poca comprensión así como baja autoestima y pobre autoconcepto serán causas fundamentales de la mentira en niños. Ocultar cosas que les hacen ver como "menos" o exagerar cosas para verse como "más" o simplemente al "nivel" de las exigencias paterno/maternas pueden ser el resultado de este tipo de mentiras por frustración.
  • Llamar la atención o encajar socialmente: ser y mantenerse como protagonista en un espacio donde existen otros intereses superiores a él, o donde se le ignora con frecuencia puede demandar en el niño la necesidad de crear mentiras para capturar los ojos de sus interlocutores o ser el centro de un grupo de personas, así mismo las demandas sociales pueden promover la aparición de mentiras que permitan conectar al niño con un grupo de pares. Del mismo modo, en esta categoría entran los niños que viven inmersos en un mundo donde los adultos mienten de manera constante y cotidiana, pues imitan para vincularse y han visto la mentira como una fuente inagotable de beneficios.

Qué hacer para evitar que mi niño mienta?

 

Las claves para promover en el niño la sinceridad son las siguientes:

 

  • Desarrolle y promueva una relación con el niño fundada en la confianza, dicho de otro modo, demuestre y transmita seguridad en el niño. Respete su ritmo, guíe y respete sus procesos.
  • Procure un ambiente familiar y escolar tranquilo y relajado, la ausencia de la represión y la elevación a la sinceridad han sido considerados como grandes promotores de niños sin mentiras. Ya que se superan más rápido las mentiras piadosas y se avanza a un mundo más cónsono y real.
  • Refuerce la autoconfianza y autoestima en el niño, hágale entender que se le ama tal cual como es y que se le valora por ser quien es, a fin de fortalecer su valía personal y reforzar su confianza.
  • Evite la mentira, como adultos debemos ser fuente de ejemplo constante en nuestros hijos, mostrándoles con nuestras vivencias las consecuencias lógicas de las mentiras y los beneficios de mantener la verdad.
  • Sea atento con su hijo, brindarle espacios de escucha, comprensión y aceptación.

Qué hacer si mi hijo miente?

 

  • Cuando comiencen a aparecer las primeras mentiras, no se ría o las celebre. Al contrario, haga saber al niño que conoce que está mintiendo. Haga esto de manera respetuosa, utilice la pregunta y la reflexión en lugar de la recriminación o el castigo.
  • Es claro que no debemos estallar en pánico o reprender las mentiras en su primera aparición, con una simple constatación con la realidad y verificación puede bastar.
  • Siempre brinde una oportunidad al niño para que este sea sincero. Si no nos interesamos por sus pequeñas cosas cuando nos las cuentan, no propiciamos el ejercicio de la sinceridad. Así que sea atento con su hijo y en caso de que surja una mentira permita un espacio para que se diga la verdad y valore esto.
  • Elogien en el niño las muestras de sinceridad, en especial las que se dan en momentos difíciles. Ejemplo pudo mentir cuando dañó algo pero en lugar de ello dijo la verdad.
  • Evite reaccionar de forma desproporcionada cuando mienta. Una mentira nos es un crimen por muy mal que se vea. Si nuestra reacción es violenta o desproporcionada, lo que estamos propiciando es un clima que llevará al niño a volver a mentir para evitar futuros castigos o reprimendas. Frente a esto siempre procure el diálogo tranquilo y los ejemplos, tratando de hacer ver al niño la inutilidad de la mentira y lo fácil que hubiese sido decir la verdad ya que no hubiera pasado nada.
  • Utilice recursos como películas o libros que traten el tema de la mentira y eleven el valor de la verdad.
  • Confíe la veracidad de su hijo, el que en alguna ocasión nos haya mentido, no significa que vayan a hacerlo siempre. La duda continua sobre la veracidad de lo que nuestros hijos nos dicen, a lo único que puede llevarnos es a su silencio o a una posible mentira, a parte de que incrementaremos su sentido de la inseguridad al no ser creído.
  • Lo más importante es indagar el origen, el por qué nos está mintiendo y si la mentira es frecuente, que es lo que está manteniendo y perpetuando esa conducta para tratar de corregir lo que hacemos como padres y cuidadores, de ese modo al modificar los estímulos que están propiciando la conducta la controlamos.

 

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