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Llegaron los esperados 2

 

 

Y así en menos de lo que imaginas ya el calendario le ha dado par de vueltas a la vida de tu bebé, convirtiéndole en un pequeñín o pequeñina de 2 hermosos años. Mucho se ha escrito sobre este acontecimiento, pues conforme se van acercando los 24 meses de edad los cambios en el temperamento, motricidad, e independencia comienzan a hacer su aparición; de ese modo, nuevas formas de procesar los estímulos, de comunicar sus inquietudes y de autoafirmarse formarán parte del día a día de nuestros hijos ante la llegada de los esperados 2años. En este #post conversaremos sobre las características de esta edad y cómo vivirla, acompañando a los niños en el proceso del logro de su autoafirmación. Existen 5 elementos fundamentales que debemos conocer sobre los 2 años de edad:

 

  • Nace mi Concepto del YO:

    Durante esta etapa El Niño comienza a percibirse claramente como un ente totalmente diferente del todo materno y esta es la característica mas importante de esta edad. Ya cerca de los 24 meses el bebé comienza a hacer uso de la autonomía que le permite el desarrollo motriz, así como de la interacción que le ofrecen los alcances en la comunicación, es así como el vínculo con mamá y papá da la seguridad para comenzar a construir de manera segura los pilares de su autoconcepto. Cuando hay baches en el establecimiento de los vínculos es común que los niños experimenten ansiedad y miedo, producto de la carencia en el fortalecimiento de esos vínculos. Emociones como la frustración y la rabia serán el resultado de la delimitación del territorio (entrada del concepto de "mío") o las dificultades en el logro de los objetivos. Así veremos enfados producto de que no ha logrado meter una moneda en un frasco, tal y como esperaba hacerlo. El llanto como forma de expresión primaria, aparece ahora ligado a las emociones y como modo de comunicación de la frustración y el enfado, en especial cuando no logra hacer las cosas por si mismo, pues finalmente de eso se trata esta etapa de consolidar qué me pertenece y qué puedo alcanzar o lograr hacer con eso que me pertenece.

  • Mi mundo físico lo es todo:

    Durante los 2 años el alcance de las competencias físicas se convierte en otro tema de gran importancia para El Niño, el control y la practica de sus destrezas motoras formarán la base para el establecimiento de las relaciones afectivas y con los objetos. De este modo, buscará siempre moverse, tocar, experimentar, observar, acercarse, poner a prueba; cualquier intencionalidad de poner freno a esto generalmente producirá frustración y molestia, pues como decíamos en el apartado anterior va en contra de la búsqueda de autoafirmación de sus capacidades y competencias. Producto de este cambio, que prioriza las funciones físicas sobre el resto, situaciones que venían siendo rutinarias comienzan a alterarse, así vemos como comer puede volverse algo complejo pues el bebé prefiere correr que permanecer tranquilo por unos minutos, o brincar en la cama en lugar de quedarse acostado hasta que llegue el sueño, algunas veces esta situación, de negociación de las necesidades primarias, generará más enfados, puesto que las necesidades básicas quedan insatisfechas, volviendo al bebé más irritable ante el sueño y el hambre.

  • Mi percepción se agudiza:

    Hasta cercanos los 2 años podían distraerle con otros estímulos, o hacer que las molestias y enfados cesarán con mostrarle algo nuevo y atrayente, sin embargo mientras mas llegan los 24 meses es mas probable que sea difícil que le pierda el interés a un estímulo particular. Por ende, es común ver que los niños a esta edad se muestren posesivos y centrados en objetos que para ellos son sumamente importantes. Esto tiene que ver con que su percepción se ha agudizado y ya hay cierta permanencia del objeto, esto es una muestra de que los avances a nivel cognitivo se están gestando. Mas que pensar que El Niño es "egocéntrico" se trata de comprender que aun las habilidades de negociación y permanencia del objeto están en proceso de formación, es decir no son habilidades consolidadas en la vida del niño, de modo que su centro personal, que se está comenzado a erigir es el punto de partida de todas las interacciones que realiza. De a poco y conforme va madurando estas habilidades puede centrarse en otras perspectivas y comprender de manera mas empática el mundo que le rodea.

  • En pañales con el tema del control:

    Claramente muchas situaciones están siendo totalmente nuevas para nuestro bebé, que hasta la fecha reposaba toda su autonomía y control sobre las figuras de apego significativo. Controlar desde su cuerpo hasta sus emociones y reacciones empieza a ser real a partir de los 2 años de edad, de ese modo, la madurez física, cognitiva y neurológica propia de la edad le permitirá dar avances en este aspecto, que terminarán consolidándose en una gestión del autocontrol entre los 5 y 6 años. De modo que las conductas impulsivas son normales y comunes en esta etapa cuando los aprendizajes surgen en función de la conexión estímulo, respuesta. Su apremiante necesidad de interacción con todo muchas veces puede poner mayor dificultad en el manejo del autocontrol, sin embargo, como todo, es una etapa que necesita consideración y espera para su maduración.

  • Si no me logro negar, al menos puedo cuestionar:

    Producto de todos los elementos antes comentados es normal que en esta etapa la negación ha hacer algo que se le solicita puede aparecer de manera repetitiva, esta negación es un modo claro de autoafirmación, te niego a ti para diferenciarme a mi; así mismo el desafío a eso que hemos definido como limite también estará presente y todo ello es el resultado de la necesidad de confrontación con las consecuencias, que surgen en la búsqueda de la construcción de experiencias que edifican su autoconcepto. Es una suerte de construcción de un manual de sobrevivencia personal, que mas que guiarse de los consejos y sugerencias de otros se centra en las experiencias personales. Los por qué, los cuestionamientos y los noes serán fundamentales para la construcción de un mapa personal de sus respuestas y capacidades ante las normas y límites que será escrito a su ritmo y respondiendo a sus intereses. Es claro que esta oposición, más allá de un capricho del niño es un mecanismo natural para madurar competencias y robustecer sus habilidades de negociación.

 

Ahora bien, ¿cómo vivir esta etapa sin perder la cabeza?, aquí algunas recomendaciones para acompañar a nuestros niños en el paso de la autoafirmación de sus 2 años:

 

  • Conviene hacer una lectura personal de nuestras emociones y percepciones en torno al tema de los límites y enojos, pues esta etapa requerirá de toneladas de paciencia, empatía y respeto para acompañar a los niños en el paso de la misma sin fracturar el desarrollo de su autoafirmación. Es vital no interpretar cada desafío como una confrontación directa del niño hacia nosotros, ni cada acción como un capricho, ni mucho menos vivir esta etapa con temor a que al mínimo desliz disciplinario tendremos un monstruo de niño a futuro, necesitamos tomar esta etapa por lo que es, un periodo de formación y madurez del autoconcepto, nuestra aceptación guiarás al niño hacia un desarrollo sano de esta etapa.
  • Permite cierto rango de movimiento, que tome algunas decisiones y que tenga libertad en el manejo de algunas rutinas. Durante este periodo quizá nuestra necesidad de marcar límites y normas se agudice, sin embargo, es importante ser razonables con la etapa que viven y facilitarles esta transición. Cree límites y consecuencias lógicas en lugar de restricciones sin basamento. Explique de manera breve lo que espera y repita los códigos que le permitan al niño orientarse en su conducta.
  • Evita responder al enfado con enfado, manténgase positivo con respecto a lo que el niño vive, no tiene caso desesperarnos y molestarnos por una rabieta, la misma es una expresión de frustración que no nos pertenece, nuestro proceso de acompañamiento y apoyo le ayudará a gestar soluciones en lugar de mantener el conflicto.
  • Proponga códigos verbales pequeños, como "ayuda" para que ellos puedan usarlos como comodín en caso de estar intentando hacer algo que no pueden y en lo que nosotros podemos intervenir para evitar la frustración.
  • Canalice la frustración, facilite el desahogo del enojo y acompañe hacia encontrar la solución, dando píldoras de autocontrol que le sirvan de guía al niño para rabietas futuras.
  • Responda a sus dudas, acepte la confrontación y explique las razones que necesiten ser explicadas, para darle un mapa claro de qué se tratan los límites planteados.
  • Elimine aquello que genera conflicto diario, si tenemos objetos con los que siempre se generan enfados, apartelos de la vista o punto de interacción del niño, introdúzcalos poco a poco junto con las normas y límites de su uso.
  • Estimule su lenguaje, esto es clave, pues a mayor logro del lenguaje mejor manejará los conflictos, usando para ello la negociación.
  • Sugiera constantemente alternativas para estimular la toma de decisiones en especial cuando nos enfrentemos a negativas, intente evitar los noes y más bien oferte opciones posibles, dando rango de decisión para el niño, de este modo puede que cumpla mejor con la norma.
  • Recuérdese que es una etapa que define que su hijo ha alcanzado grandes competencias, implica mucha aceptación y compromiso para avanzar positivamente a las etapas evolutivas siguientes.