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Embarazo de alto riesgo psicológico

 

 

Un embarazo de alto riesgo se define como aquel periodo gestacional en que se presentan factores internos o externos que pueden poner en peligro la vida de la madre y/o del bebé. Pero, ¿podemos hablar de embarazo de alto riesgo psicológico?, la respuesta es . Desde hace algunos años la salud mental de la mujer embarazada se ha convertido en una línea de investigación importante en el campo de la psicología.

 

Todo esto ya que el embarazo se considera como un periodo critico del desarrollo psicológico de la gestante, que pone a prueba el su nivel de madurez emocional, su identidad femenina y la relación con su madre. Este periodo además representa una oportunidad de crecimiento psicológico debido a las posibilidades de cambio que presenta y las necesidades resultantes de las adaptaciones necesarias para el nacimiento de un nuevo ser, produciendo nuevas dinámicas en los ámbitos fisiológico, social y psicológico de la madre.

 

Es claro que el embarazo puede convertirse en una etapa estresante que puede llegar a impactar posteriormente el vínculo con el hijo, en especial si se presentan factores de riesgo asociados con sintomatología depresiva, ansiosa o fóbica que incidan en su estado emocional y le generen malestar psicológico. Así mismo, cierto grado de ansiedad y estrés muchas veces será una reacción natural, transitoria y adaptativa supeditada al periodo de gestación, sin embargo es vital estar pendiente de símbolos y signos que puedan complicarse y llegar a convertirse en un trastorno depresivo o ansioso que amerita otro tipo de tratamiento. Por ende conviene valorar:

 

  • Situaciones estresantes que pueda vivir la madre durante el periodo de gestación asociadas a disfunción marital, familiar, social o laboral: mudanzas, muerte de alguien cercano, cambios en la situación de vida o laboral, divorcios o separaciones; esto entre otros agentes externos como: condición socioeconómica difícil, poco o nulo acceso a los servicios de salud y seguridad que pudiesen predisponer o exacerbar cualquier estado ansioso, de estrés agudo o depresión. Así mismo, considerar la presencia de problemas psicosociales profundos como ser víctima de violencia doméstica.
  • Antecedentes maternos personales y gestacionales, verificar si existen familiares con depresión, ansiedad crónica o estrés agudo; o si la madre ha vivido estas condiciones anteriormente. Del mismo modo, convine valorar si las condiciones para quedar embarazada pudieran gestar estados ansiosos o depresivos en si mismo, ejemplo: embarazo tras una perdida, embarazo producto de una violación, embarazo no deseado, entre otras situaciones. E inclusive considerar si la gestante padece alguna condición psicológica o psiquiátrica previamente diagnosticada o si ha estado expuesta al abuso de sustancias psicotrópicas.
  • Signos y síntomas como: insomnio, inapetencia, estado de tristeza profundo, depresión, ansiedad, pensamientos suicidas, estados emocionales variantes entre irritabilidad y euforia, reacciones anticipatorias de miedo o aprehensión, preocupación o angustia exagerada.
  • Dificultad para aceptar el embarazo, presentando un malestar mayor de lo esperado como reacción al estado gestacional, ansiedad por cambios físicos y psicológicos, miedo irracional al parto del bebé.

 

Los embarazos de alto riesgo psicológico son más comunes de lo que nos esperamos, y en su mayoría no son considerados de relevancia, sin embargo la evidencia científica demuestra que un diagnóstico a tiempo y la inclusión de la gestante en procesos terapéuticos pudiesen ser de gran ayuda para prevenir los riesgos psicoemocionales que pudiese complicar la dinámica de vinculación de la madre con el bebé, impactando negativamente en su calidad de vida y bienestar general. En caso de necesitar acompañamiento durante el proceso de gestación en mipsicomama tenemos el servicio de consulta online, pregunta sobre cómo funciona y acércate a el a través de info@mipsicomama.com