Herramientas para Madres y Padres

Temas diversos de interés para Madres y Padres.

Familias que Emigran

 

 

Emigrar se ha convertido en un tema constante en muchos países donde sus habitantes buscan formas de emprender con sus familias un cambio de vida en un destino que les promete mayores indicadores de seguridad y bienestar. El flujo migratorio característico de la globalización, guarda en si mismo el desarraigo a nivel psíquico que implica una discontinuidad en los procesos, planes y proyectos que hacen vida en una persona. Sea cual sea la razón por la que una familia ha decidido plantarse frente a la migración, es importante abordar aspectos en relación con el mundo interno (emocional-psicológico) de cada miembro de la misma, a fin de vivir la experiencia lo mejor posible.

 

Es claro que la idea de emigrar en familia representa una búsqueda de mayores beneficios, sin embargo, si como padres nos sumergimos en los trámites y procesos, olvidando atender concienzudamente las necesidades emocionales personales y de nuestros hijos frente a la migración, podremos llegar a despertar signos y síntomas de alerta psicológica que requerirán nuestra atención más temprano que tarde.

 

Partamos de entender que una familia frente al proceso de emigrar puede enfrentarse, si no se prepara, a varios duelos migratorios, que de no hacerles frente, pudiesen gestar sintomatologías asociadas a la somatización, conflictos personales y relacionales con cuadros de agresión (con hijos, con la pareja, con los habitantes locales), o inclusive estados de tristeza profunda que pueden llegar a convertirse en depresión.

 

El duelo, en esta dinámica, aparece asociado a eso que deja (la cultura de origen, su lengua y códigos lingüísticos, sus espacios físicos, el estatus social, las personas que forman parte de su grupo familiar y social, la seguridad que brinda el grupo étnico común, la seguridad física y hasta legal) frente a eso que se lleva, gestando la necesidad de reorganizar toda su psique en el nuevo lugar al que llegan. Se corresponde con el nuevo proceso de adaptación sumado a la nostalgia de eso que se ha dejado atrás.

 

Ante ello, las familias pudiesen llegar a adoptar estilos de afrontamiento frente al duelo, que a pesar de ser una forma para afrontar el estrés de la pérdida, pudiese representar una complicación mayor a futuro. Es así como optar por la negación o racionalización del duelo, la proyección de una falsa seguridad o autoestima exacerbada (personal y de gentilicio), la idealización de eso que ha dejado atrás o la reactividad ante el país de origen pueden llegar a dificultar el proceso de adaptación y gestión del estrés ante la nueva vida como familia emigrante.

 

Aunado al duelo, el estrés migratorio puede redimensionar las maneras como la familia se enfrenta al duelo, llegando a complicar la resolución del conflicto que pone en riesgo la capacidad con la que sus miembros se amoldan al nuevo sistema. Entre estás condiciones estresantes resaltan: la separación de la familia, amigos y entramado cultural/social, la percepción de desesperanza y temor al fracaso, la búsqueda constante de condiciones para garantizar la sobrevivencia, alcanzar las metas planteadas y comenzar a lograr sus sueños, el miedo al rechazo del nuevo espacio cultural/social y la ausencia de redes de apoyo.

 

Es así como las familias que emigran a medida que se enfrentan a las situaciones del día a día en sus nuevas ciudades, se van integrando a la nueva cultura, reorganizando su psique del estrés migratorio y encarando sus fases de duelo, pueden adaptarse progresivamente mejor a su nueva vida.

 

Una familia emigrante puede favorecer su proceso de adaptación al nuevo entorno y entramado social / cultural en la medida en la que:

 

  • Se adapta e integra a nuevos ambientes, respetando su identidad, llegando a asimilar el paso dado y sus implicaciones, haciendo acomodaciones que le permitan sentirse en control de sus situaciones de vida y hacer frente de manera positiva a las gestiones que le garanticen el alcance de mayores niveles de control emocional.
  • Mantiene la llama de la esperanza, buscando el alcance de los objetivos planteados, haciendo constantemente un balance entre eso que ha dejado, lo que vive actualmente y lo que desea obtener a futuro.
  • Potencia sus factores resilientes, observando la migración de manera consciente como una consecución de su proyecto de vida.
  • Alcanza la realización, esto incluye no solo el logro final de los objetivos planteados al tomar la decisión de emigrar, sino también el celebrar las victorias que surgen de los pasos que encaminan la obtención de las metas.
  • Satisface sus necesidades básicas y consolida las necesidades de orden superior, llegando no solo a garantizar la alimentación, vivienda, seguridad y condiciones higiénicas, sino también a vincularse con nuevos grupos de personas que les permitan asimilar la cultura del lugar de acogida mas fácilmente.

 

Para ello, la familia necesita ser consciente de todos los procesos internos que vive, asumiendo su vulnerabilidad ante la condición como emigrante y aceptando el proceso individual de cada miembro de la misma desde el respeto, comprensión y acompañamiento. Más allá de un asumir que le irá mejor en el nuevo hogar, se trata de hacer contacto con sus miedos, ansiedades y duelos, a fin de ayudarles a subir a la superficie y conducirlos a un mejor desenlace en el nuevo lugar de acogida.

 

Si necesitas asesoría y acompañamiento en tu proceso para emigrar, desde el antes (tomar la decisión, comunicarla a los hijos, aceptación de la decisión, vivirla según las etapas evolutivas de los mismos), durante (vivir la despedida, afrontar el estrés migratorio, experimentar el duelo) o después (mantener la comunicación, vivir los bajones emocionales, adaptarse a la nueva vida, las rutinas y la escuela, hacer frente al miedo y al rechazo), pregunta por nuestro servicio de consulta online a través de info@mipsicomama.com, gustosamente te atenderemos.