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La llegada de los maravillosos 3 años

 

 

La llegada de los maravillosos 3 años traerá impreso consigo grandes transformaciones a nivel cognitivo y emocional se harán sentir en el comportamiento. El alcance de nuevas habilidades lingüísticas, el crecimiento de las bases del autoconcepto, las nacientes necesidades sociales resultante de la autoafirmación experimentada en la etapa anterior, son algunos de los puntos de inicio que harán de esta una etapa de mayores logros en temas de interdependencia. En este post te enumeramos 5 elementos a tomar en consideración para apoyar el avance de tu niño/a de tres años que camina hacia nuevos niveles de desarrollo.

 

  • GESTIONANDO LA INTERNALIZACIÓN
    Hasta ahora, quizá una norma dicha mil veces parecía no ser entendida o procesada, como resultado muchas madres y padres se llegan a frustrar por decir una y otra vez una petición como: "deja eso" o "bájate de allí" sin ver realmente resultados. La realidad es que es a partir de los 3 años de edad es cuando la habilidad cognitiva para reflejar instrucciones se encuentra en un nivel de desarrollo más óptimo. Es decir, el niño/a no solo obedece la norma, sino que tiene la habilidad para comprender las consecuencias de la norma y recuerda cumplirla por dichas consecuencias. Esto gracias a que la destreza cognitiva para controlar los estímulos externos y estar más atentos se va refinando, además de que su memoria comienza a archivar aprendizajes recibidos a través de experiencias verbalizadas. Gracias a esto, las conductas también comienzan a ser autoguiadas a través de instrucciones previas dadas. De modo que son más cautelosos con su comportamiento e internalizan mejor las consecuencias de sus actos. Así mismo, se comienzan a procesar y digerir psíquicamente los valores familiares y a anticiparse a las consecuencias pensando antes de actuar. Esto no necesariamente hace que dejen de tener comportamientos que necesiten nuestro acompañamiento, claramente son habilidades que poco a poco van ayudándoles a gestionar la solución de conflictos, y que van preparando el terreno para procesar mejor las diferencias entre "bueno y malo".

 

  • COMPARTIR ES LA NUEVA CONSIGNA
    Gracias a las habilidades lingüísticas adquiridas y a que están plenamente conscientes de las emociones de los otros el comportamiento más centrado en sí mismos comienza a ceder terreno para incluir a otros en su marco de referencia inmediata. De este modo, ya no sólo reconocen su impacto en las emociones de otros, sino que además pueden acompañarlas o sentirse envueltos en ella, como resultado se vuelven más abiertos a la idea de compartir y el juego cooperativo comienza a dar pasos mas firmes. Es en este momento cuando ponerse en el lugar del otro y ser empático se vuelve una habilidad más consciente y real. Claramente el deseo de interactuar con otros requiere además de que el niño o la niña poco a poco consoliden sus habilidades para gestionar los conflictos propios de la interacción, aunado a esto, aun quedan necesidades de control sobre sus objetos, de modo que es normal que situaciones de tensión por la pertenencia de tal o cual juguete se presente en esta etapa.

 

  • GESTIóN DE LAS EMOCIONES
    Durante esta etapa la frustración por esperar o por que se le quite algo que tenía puede ir minimizando, gracias a las habilidades como comprensión del lenguaje y las explicaciones, así como el mayor nivel de atención concentración que les ayuda a ser más pacientes. Sin embargo, los cambios de rutina pueden tener efectos claros en ellos y sus emociones. De este modo, durante esta edad las rutinas los ayudan a mantenerse emocionalmente estables pues les facilitan la adaptación a nuevas y nacientes circunstancias. Así mismo, durante este periodo su mundo emocional interno va adquiriendo mayor complejidad y muchas veces pueden tener periodos de mal humor o tensión emocional, que amerita acompañamiento y cercanía para su resolución. Durante este periodo es normal que aun la gestión del enfado esté en proceso de consolidación, así que es posible que aun las rabietas aparezcan como modo para manejar la frustración. Sin embargo, ya podemos insertar el lenguaje como herramienta de apoyo para ayudarle a manifestar sus necesidades y de ese modo gestionar soluciones más acorde a estas.

 

  • LA GRAN IMAGINACIÓN
    En esta etapa el juego guiado a través de la imaginación posee más fuerza, de este modo, los juegos de roles expanden su mente hacia la comprensión de los otros y lo que los otros hacen. Así mismo, su nivel de fantasía y de elaboración sobre su mundo imaginario cobra mas vida, pudiendo llegar a tener amigos imaginarios o inclusive inventarse historias hasta apostar que son reales. Permítale a sus hijos vivir estos periodos como modo para incrementar su poder creativo y disfrutar de la liviandad de su mundo mágico. Progresivamente este mundo de fantasía va cediendo terreno a lo real, de modo que durante esta etapa no presenta mayor preocupación los juegos fantásticos que puedan crear.

 

  • ELEGIR, PREGUNTAR, NEGAR
    Como punto final tenemos el nacimiento del ¿por qué?, que es una extensión de los ¿qué tal si?, durante los tres años surge una necesidad por conocer cómo funcionan las cosas, formar parte de las elecciones que le atañen y negarse a aquello que sienten va en contra de lo que ellos desean. Aunque el negativismo está presente en los tres años, no responde a las mismas necesidades de autoafirmación de los dos, sino que surge como manifestación de las elecciones que hago y de la demanda de respeto que exijo para ellas. Durante esta etapa, gracias a que comienzan a gestionar habilidades de autocuidado, comienzan a ser más cautelosos de las elecciones que le atañen. Así mismo, gracias a la necesidad de llenar su lenguaje y satisfacer su mundo curioso las dudas sobre cómo funcionan las cosas, que origina qué y cuáles serían las consecuencias si, van dando cabida a su mundo cognitivo simbólico. En medio de este proceso, la insistencia y necesidad de que se le permita hacer cosas puede ir apareciendo, de forma que la verbalización de las necesidades va ganando terreno. Estas tres ganancia suponen grandes restos para los padres, pues si no las entendemos como un modo de ganar autonomía y vemos la conexión entre las tres como forma para conceptualizar la base de los comportamientos esperados y los límites, nos pueden parecer actitudes retadoras y conflictivas, cuando realmente se tratan de demostraciones de un niño o una niña que ya está enteramente fuera del todo materno y necesita definir reglas reales basada en sus propias construcciones del límite.

 

Como vemos los tres años son un mundo maravilloso, lleno de retos y aprendizajes que poco a poco definirán el autoconcepto de nuestros hijos, su autoestima y la base para gestiones mayores de autonomía.

 

Si necesitas acompañamiento para manejar situaciones complejas surgidas durante esta etapa, puedes solicitar información sobre nuestro servicio de consulta online a través deinfo@mipsicomama.com.