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No logro conectarme con el bebé

 

 

El mundo de la publicidad y la construcción social nos ha mostrado la conexión mágica que existe entre mamá y bebé, desde cualquier ángulo vemos a recién nacidos con sus madres envueltos en un aura especial e inmersos en una sincronía única. Pero, ¿qué sucede cuando lo que sientes es una extrañeza frente a este nuevo ser?, o ¿qué pasa cuando debido a las miles de circunstancias que pudieron rodear su nacimiento y que le acompañan en sus primeros días de nacido, te sientes abrumada, cansada y hasta de mal humor?. Aunque parezca imposible, son muchas las madres que se sienten desconectadas emocionalmente del bebé, experimentan a lo largo de los días una disonancia interna entre lo que se supone deberían sentir y lo que sienten, dificultándose el acoplamiento que surge del vínculo afectivo entre la mamá y el bebé. De este modo, la madre experimenta una negación a la fusión emocional, propia de los 2 primeros años de vida, que pudiese encaminar sus decisiones hacia una separación temprana del bebé.

 

Partamos de entender que esta fusión emocional que nace en el puerperrio, es condición imprescindible en la constitución del apego, base para que el sujeto construya su autoconcepto y la dinámica de conexión de las ínterrelaciones a futuro. Es así como al perder esta fusión, la madre disminuye la sensibilidad natural para atender en primera instancia las demandas del bebé, sumergiéndose en una vorágine de autoexigencias y culpas que la saturan emocionalmente, haciendo que los primeros años de vida del bebé se tornen especialmente difíciles y abrumadores. Si a esto le sumamos la falta de apoyo emocional, las presiones del entorno, las demandas sociales y laborales, la madre puede conducirse a un proceso de desconexión total con el bebé que surge de la mezcla entre el duelo por la pérdida de la persona que fue, junto a la transformación en lo que ahora es, sumándole el agotamiento, más el descenso de la carga hormonal propia del puerperrio.

 

Esta situación puede sobrepasar emocionalmente a la madre, llevándola a sentirse incapaz de conectarse con su bebé. A fin de ir mermando esta situación y permitiendo que el vínculo se restablezca te presentamos una serie de recomendaciones:

 

  • Acepta que la conexión y la fusión no se ha dado del modo como lo social/cultural lo espera. Cada madre y cada bebé logran conectarse de una forma única. En tu caso, te puedes aventurar a construir paso a paso el vínculo, a través del descubrimiento y reconocimiento mutuo. Si te das el permiso, podrás disfrutar de un modo particular de relacionarte con ese nuevo ser, a través de una dinámica de descubrimiento y redescubrimiento. No esperes que surja mágicamente, se dará en pequeñas dosis diarias, respetando el ritmo de conexión de ambos y dotándoles de una forma única de relación.

 

  • Evita juzgarte o sentirse culpable por las emociones ausentes, el rol de madre y la fusión van a encontrar modo de aparición en la medida en la que dejamos de resistir y comenzamos a fluir. Es decir, en la medida en la que la comodidad con el rol se vaya instaurando y cada uno de los miembros de la relación afectiva se vayan conociendo y comprendiendo. Sobre la base de sus necesidades y personalidades, dando paso a un vínculo afectivo personal y particular que nace de esta nueva forma de relación.

 

  • Solicita ayuda para la realización de las tareas inherentes a la atención del bebé, el cuidado del hogar y la crianza, así como acompañamiento en el rol materno y apoyo emocional. Es importante que este sistema de apoyo se instale desde el ofertarte seguridad y confianza en el rol que está naciendo, buscando el bienestar emocional para ambos (mamá y bebé).

 

  • Toma un tiempo para viajar a tu interior y hacer contacto con tu infancia evaluando posibles sensaciones de abandono o indefensión experimentada durante tu niñez. Si nuestras demandas emocionales no encontraron respuesta, es muy probable que el vínculo emocional naciente se vea afectado. Ser consciente de ello nos ayudará a hacerlo fluir y caminar hacia nuevos modos de relación.

 

  • Revisa las exigencias sociales a las que estás dando paso. La nueva construcción del rol de la maternidad exige muchas cosas a las madres, como recuperar la figura, mostrarse de punta en blanco, con hijos perfectos y cumplir con una serie de demandas y compromisos sociales. Estas demandas pueden acentuar más el duelo por la persona que fui, dificultando el fortalecimiento del nuevo vínculo. Permítete disfrutar de esta pausa, ser consciente de este rol adquirido, aceptar los cambios que se han presentado y dejar de resistirte a los que se van abriendo. De ese modo, podrás construir nuevas expectativas, más realistas, adaptadas a ti y a tu nuevo ser.

 

  • Busca acompañamiento a través de grupos de crianza o sistemas de apoyo terapéutico en el tema de la maternidad. A fin de que estos espacios te brinden contención emocional que pueda ayudarte a encontrar las herramientas que permitan lograr una conexión mamá/bebé adecuada para ti y el nuevo ser.

 

Como vemos los tres años son un mundo maravilloso, lleno de retos y aprendizajes que poco a poco definirán el autoconcepto de nuestros hijos, su autoestima y la base para gestiones mayores de autonomía.

 

Si necesitas acompañamiento para manejar situaciones complejas surgidas durante el puerperrio y contención emocional para lograr la conexión mamá/bebé, puedes solicitar información sobre nuestro servicio de consulta online a través de info@mipsicomama.com.