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Temas diversos de interés para Madres y Padres.

Mami Burnout

 

 

El trabajo de la crianza de los hijos representa una fuente de vida y de renovaciín, así mismo está caracterizado por un sinfín de actividades, cada una más compleja que la otra que supone en los padres una especie de trabajo de malabarismo para llevar la casa, el trabajo y los hijos en armonía. El día a día, puede muchas veces resultar agotador y vivir 24 horas, 7 días de la semana sumidos en demandas, frustraciones de otros, rabietas, niños de alta demanda o incluso niños con necesidades especiales nos puede llevar a experimentar una pérdida acuciosa de las fuerzas físicas y las resistencias emocionales, donde si no estamos preparados o contamos con sistemas de apoyo podemos llegar a caer en sintomatologías agudas de estrés pasando por lo que se conoce como síndrome del quemado o burnout.

 

Sentir que se está físicamente agotado, que no se puede más, que no se tienen espacios para hacer cosas sencillas como ir al baño sola, o incluso empezar a vivir los días con frustraciín, rabia, gritos sin causa y desazín son algunos de los indicadores que nos pueden representar que algo nosotros se ha sobrecargado y necesita ser liberado.

 

El síndrome de burnout o del quemado, es una condiciín médica asociada a las profesiones que están dedicadas a la atenciín de las demandas de seres humanos (docentes, enfermeras) sin embargo, más y más estudios cada día consideran que el rol materno y paterno también pudiese estar sometido a las demandas por estrés que pueden generar este esquema de síntomas. El estar sometido a situaciones de estrés constantes reduce una hormona llamada cortisol responsable de la regulaciín de nuestro organismo, al estar reducida es normal que nuestro cuerpo entre en tensiín y que nuestras emociones se encuentren todas sumergidas en una especie de olla de presiín.

 

Es claro que el estrés va a generar toda una serie de síntomas físicos asociados al cansancio, así mismo, pudiesen aparecer otros signos como dolores crínicos , molestias e incluso un debilitamiento en el sistema inmune que nos hace más vulnerables a virus y bacterias. Además de ello, el burnout supone una carga emocional que conlleva a quien lo padece a los siguientes síntomas: irritabilidad, perdida de interés, apatía, respuestas agresivas, intolerancia, cambio en los patrones del sueño, aislamiento social, cambios en el apetito, sentimientos de desesperaciín, desesperanza e impotencia, perdida de sensaciín de placer y hasta despersonalizaciín. Es por ello que es indispensable como padres cuidar nuestra salud física y emocional, contar con sistemas de apoyo, a fin de expresar nuestras vivencias y ayudarnos lo más posible a ejercer este rol desde el bienestar y el equilibrio.

 

Nuestro organismo responde de manera positiva o negativa a las demandas y necesidades propias y del entorno, para evitar ser víctimas del Burnout debemos estar conscientes de nuestro cuerpo y nuestro espacio vital. El cansancio, el sueño y el hambre como necesidades fisiolígicas no resueltas o cubiertas pueden disparar en nuestro organismo alarmas que le hagan sentir que está en tensiín, bloqueando las habilidades físicas para resistir situaciones de demanda, convirtiéndolas en fuentes de estrés. Así mismo la sensaciín de inseguridad en sí mismos o desconfianza en el entorno, la sensaciín o situaciín de soledad, y los estados de tristeza pueden producir estados emocionales negativos que minimicen las habilidades para responder de manera efectiva a las demandas emocionales, convirtiendo al individuo en una fuente de gritos, llantos, rabias, frustraciones y desesperaciín. Por ello la importancia de estar conscientes de nuestro cuerpo, nuestras realidades y nuestras emociones para nivelarnos y prevenir cualquier situaciín de orden mayor.