Herramientas para Madres y Padres

Temas diversos de interés para Madres y Padres.

Mi hij@ está enojad@

 

 

Del mismo modo como los adultos pasamos por días de mal humor, nuestros hijos pueden encontrarse frente a un día en el que su humor no esté orientado hacia el ser positivo, mostrándose cascarrabias, negativos, contestatarios, gruñones y llenos de queja, refunfuñando ante cualquier situación, protestando, tensos e irritables. Pero ¿qué hacer cuando la situación se prolonga más allá de un día?, ¿cómo manejarnos ante los enojos constantes sin perder la paciencia?, ¿qué sucede cuando el enojo parece ser la constante?. Partamos de entender que aunque nuestras expectativas es que nuestros hijos respondan positivamente el 100% de las veces a nuestras planificaciones y se muestren alegres necesita una recalibración.

 

La infancia, además de ser un momento fantástico tiene sus situaciones, que al igual que en la vida adulta, alteran el estado de animo, generando preocupación y tensión, con la diferencia de que los niños están comenzando a ganar recursos para gestionar sus emociones y lograr canalizar los sentimientos negativos que puedan presentarse. De este modo, es posible que aunque en casa le demos todo el amor, la confianza y el respeto, aún se presenten episodios de enojos, frustraciones y momentos de estrés que conduzcan al niño a manejarse frente a la inquietud, la irritabilidad y el mal humor. Es frente a estos episodios cuando nuestra respuesta como padres puede ser un momento empático para conectarnos con nuestros hijos, pudiendo acompañarles en la búsqueda de soluciones frente a la tensión o cuando podemos optar por generar distancias que lejos de ayudar a nuestros hijos le harán prolongar su sensación de irritabilidad, prolongando los enojos o inclusive instaurándolos como respuesta constante ante el conflicto.

 

Como padres, podemos partir desde la valoración de las causas que llevan a nuestros hijos a experimentar estos episodios, conectando el punto de origen con estrategias para minimizar los momentos de enojo, ayudándoles a identificar la causa y a poner en marcha soluciones para sus emociones conflictivas.

 

  • Sus necesidades básicas no están canalizadas, es muy probable que cuando observamos los enojo estos se den o se incrementen durante horas de sueño, o hambre. Así mismo, es importante considerar que muchas veces los cambios de rutina, ambiente o actividad pueden llegar a producir tensión, que si no es liberada o canalizada puede gestar estados emocionales de irritabilidad. Por ende, chequea de qué manera puedes acompañar a tu hijo a que de a poco sea consciente, que frente a una baja en las necesidades básicas lo ideal es satisfacerlas, para alcanzar un estado emocional mas agradable para ellos. Frases como: "te noto irritable, quizá estés cansado" o "veo que no te sientes bien, puede ser que tengas hambre", inclusive, "siento que te encuentras mal humorado, puede ser porque no estamos haciendo lo de siempre". Para niños pequeños (3-5 años) no necesitamos esperar una respuesta, sino más bien la aprobación para nosotros ayudarles a canalizar soluciones, en niños más grandes (6 en adelante) podemos conversar al respecto y construir en conjunto soluciones. Evita ser siempre quien de las soluciones, muéstrate abierto a ayudar, desde el acompañamiento, más que desde la imposición. Lógicamente en un principio puede que la tensión negativa le dificulte al niño conectar su estado emocional con la causa, sin embargo eso no nos limita a buscarle solución al estado de tensión.

 

  • El efecto bumerán de nuestras emociones, nuestros hijos son el espejo mas claro de nuestras emociones dice una frase, esta realidad es una causa fundamental en las situaciones de irritabilidad y enojo, más aún cuando los momentos negativos han llegado para instaurarse. Revisa qué sucede con tus emociones, chequea de que manera tu tensión pueda estar impactando en la vida de tus hijos y más aún se consciente de cuanto del modo como tus hijos manejan las emociones difíciles habla mas de ti que de ellos. Los hijos responden ante la frustración de manera natural con tristeza o irritabilidad, el modo como nosotros nos manejemos ante ello les permitirá construir un referente para canalizar sus episodios futuros. Así mismo, chequea cuanto de tu mundo emocional se está filtrando a través de la respuesta de tus hijos, para así tomar los puntos de crecimiento fundamentales que te ayudarán a conectarte con ellos y gestar soluciones.

 

  • Se sienten presionados por el entorno, para nadie es un secreto que espacios mas rígidos y punitivos tienden ha coartar las libertades sobre las cuales nuestras emociones pueden fluir. Conviene revisar las normas y los límites que tenemos en casa, así como el modo como los estamos poniendo en marcha. Revisa la forma como le haces conocer a tus hijos que están frente a un limite, podemos buscar maneras más asertivas para comunicar ese limite, evitando los noes constantes, los regalos y los castigos que debilitan los recursos emocionales que ayudan a nuestros hijos a salir por sí mismos de los cuadros de enojo. Recuerda que el enojo nos está comunicando una necesidad en nuestros hijos, de la que ellos puede que tengan o no conciencia. Así que si suceden muy constantemente seguramente haga referencia a que el entorno le impide a la tensión fluir y liberarse positivamente.

 

  • Se sienten infravalorados, otro de los puntos de origen del enojo, además de la frustración, tienen que ver con la sensación de valía y la percepción de autoeficacia ante la solución de conflictos. Cuando los niños se perciben en desventaja, o inclusive cuando sienten que sus necesidades afectivas están pasando por alto, pueden llegar a responder a través del enojo, con ello intentan que como padres les ayudemos, les sintamos, nos conectemos, les impulsemos a sentirse mejor. Momentos en donde el niño puede experimentar celos, soledad, o donde se siente emocionalmente desatendido, estresado, acelerado, inclusive espacios donde está aburrido o ansioso, pueden hacer necesario un acercamiento mayor de mamá y papá, que de no ser posible, despertara enojos producto de la irritabilidad que acompaña las emociones negativas. Hacer una pausa para conectarnos con ellos, llenar su banco de emociones antes de que estos episodios se den, y hacerles sentir su valía en diversas circunstancias puede minimizar esta situación. Así mismo, conviene que conforme sus habilidades y competencias van madurando vayamos reforzando la toma de decisiones, la comunicación verbal asertiva, la promulgación a través del verbo de sus necesidades, a fin de que además de identificar lo que les suceda puedan expresarlo y gestar sus propias soluciones, para ello necesitara que su autoconcepto y su autoestima estén en su forma más óptima.

 

Como vemos, es importante entender las causas de los enojos para operar en soluciones que le ayuden a los niños a fluir en medio de sus emociones complejas y alcancen salir del conflicto de manera efectiva. Si tus hijos viven enojos constantemente conviene hacer un análisis exhaustivo de las situaciones que le disparan para encontrara las soluciones mas idóneas para cada caso, para asesoría y consultas, solicita información de nuestro servicio de atención online a través deinfo@mipsicomama.com.