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Síndrome de Alienación Parental SAP

 

 

Una separación o divorcio traerá consigo inicialmente un proceso de duelo el cual no sólo afectará a los adultos que conformaban la pareja, sino que también impactará en menor o mayor medida la vida de los hijos. Situaciones como la separación en la convivencia de uno de los padres, el cambio de residencia son algunas de las dinámicas que si no se manejan adecuadamente pueden poner al niño en un terreno estresante y difícil de manejar. Dicho de otro modo, un mal manejo de la ruptura por parte de la pareja de padres puede dejar a los hijos en situación de vulnerabilidad, más aún si durante este proceso uno de los padres mediante distintas estrategias, manipula al niño con el objetivo de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor. A esta situación se le conoce con el nombre de Síndrome de Alienación Parental o #SAP y es descrito como una forma de violencia infantil.

 

El Síndrome de Alienación Parental, fue definido por el Dr. Gardner, profesor de psiquiatría, como un desorden psicopatológico en el cual el niño resulta alienado por uno de sus progenitores y acosado con la denigración exagerada y/o injustificada del otro progenitor, hecho que produce una perturbación en el niño y que en definitiva, obstruye la relación con el progenitor con el cual el niño no vive.

 

Los hijos que padecen este síndrome desarrollan un odio patológico e injustificado hacia uno de sus padres, pues el mismo se convierte en una figura de agravio para el progenitor que posee la custodia del menor. Los sentimientos negativos del niño se encuentran fuertemente influidos por uno de los progenitores y en consecuencia rechaza relacionarse con el otro sin justificación legítima.

 

Aunque el #SAP es un proceso que se reconoce como una dinámica en algunas familias divorciadas este no ha sido aceptado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) ni por la Asociación Americana de Psiquiatría, de momento. Sin embargo, se reconocen una serie de indicadores en los niños que nos pudiesen hablar de una alienación o manipulación por parte de alguno de los progenitores:

 

  • El niño insulta, desprecia o desvaloriza a uno de sus padres (generalmente con el que no vive).

 

  • Las razones para tal desprecio carecen de basamento.

 

  • El niño apoya al padre alienador, e inclusive maneja términos similares a este para hablar del tema del divorcio. Así mismo, en casos más extremos, puede manifestar haber sido víctima de maltratos o abusos por parte del progenitor alienado que nunca sucedieron.

 

  • El desprecio del niño se extiende hasta la familia del progenitor alienado.

 

Los padres alienadores utilizan una serie de estrategias con el fin de crear una brecha definitiva entre el otro progenitor y los hijos. Este rol, también lo pueden asumir los familiares de uno de los padres o la nueva pareja y la clave es que buscarán obstaculizar el desarrollo de una sana relación con uno de los progenitores. Entre las estrategias que obstaculizan, resaltan:

 

  • Rehusarse a cualquier tipo de contacto con el padre alienado.

 

  • Organizar varias actividades con los hijos durante el periodo que el otro progenitor debe normalmente ejercer derecho a visita.

 

  • Esconder correo y paquetes mandados a los hijos.

 

  • Denigrar e insultar al otro progenitor delante de los hijos.

 

  • Rehusar informar al otro progenitor a propósito de las actividades en las cuales están implicados los hijos (partidos deportivos, actividades escolares…).

 

  • Rehusar informar al otro progenitor a propósito de las actividades en las cuales están implicados los hijos (partidos deportivos, actividades escolares…).

 

  • Hablar de manera descortés del nuevo cónyuge del otro progenitor.

 

  • Impedir al otro progenitor el ejercer su derecho de visita.

 

  • Olvidarse de avisar al otro progenitor de citas importantes (dentista, médico, psicólogo).

 

  • Tomar decisiones importantes a propósito de los hijos sin consultar al otro progenitor (elección de la escuela por ejemplo).

 

  • Cambiar o intentar cambiar sus apellidos o sus nombres.

 

  • Impedir al otro progenitor el acceso a los expedientes escolares y médicos de los hijos.

 

  • Contar a los hijos que lo que el otro progenitor les ha comprado, es feo, de mala calidad o no les hará bien y prohibirles usarlo.

 

  • Amenazar con castigo a los hijos si se atreven a llamar, a escribir o a contactar con el otro progenitor de la manera que sea.

 

  • Reprochar al otro progenitor el mal comportamiento de los hijos.

 

Cada día es más evidente que la disolución o ruptura de la pareja no tiene por qué generar problemas mayores en los hijos; especialmente si ambos miembros están de acuerdo con la separación. Como padres es imprescindible que tengan en cuenta que quien deja el vínculo afectivo es la pareja, no los hijos, por ende se hace cada vez más necesario recurrir a maneras más saludables para llevar a cabo el proceso de separación. La clave está en favorecer y permitir el diálogo, promoviendo la relación entre los integrantes de la familia, buscando en lo posible que la ruptura sea lo más llevadera posible.

 

Esto como alternativa a dejarse llevar por los sentimientos de venganza y despecho, los padres deben pensar en el bienestar de los hijos, en el impacto emocional que pueden generar con sus acciones y en las consecuencias que estas pueden generar en el desarrollo del niño. Dicho de otro modo, si se decide romper una relación es recomendable que los progenitores busquen una orientación profesional de cómo proteger a la familia de los efectos de una separación, a fin de que el vínculo de amor, unión y respeto puedan continuar sin tornar las relaciones y los espacios como conflictivos.

 

Si deseas asesoría en el manejo de la ruptura de la pareja, o separación de la misma, eres padre o madre alienado, o si tus hijos son víctimas de SAP y deseas un servicio de acompañamiento, solicita información de nuestro servicio de consulta online a través de info@mipsicomama.com.