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Será que hablo chino? Porque hablo y no me obedece

 

 

Esta pregunta graciosa enmascara una duda recurrente entre los padres ante el fenómeno de: "Mi hijo no me escucha". Ahora bien antes de darte algunas recomendaciones para hablar el mismo idioma de tus hijos, entendamos las razones por las que de momento nuestros niños parecen haber bajado la santa María en su campo de atención hacia nosotros.

 

  • Probablemente no nos estamos escuchando: nuestros niños aprenden en gran medida a través del modelaje, por ende conviene observar cómo se están dando las situaciones de escucha en el entorno familiar iniciando por el pilar del hogar: la pareja, de ese modo conviene preguntarse: ¿mamá escucha a papá y viceversa?, ¿mamá o papá escuchan a los hijos? O si observará por un huequito las relaciones familiares pareciese que cada uno vive a un son diferente y en un mundo distinto. Conectados con la tecnología y desconectados de la familia.

 

  • Mis hijos sólo reaccionan cuando grito o amenazo: muy probablemente hemos entrado en una suerte de círculo vicioso en el que mamá o papá hasta que no griten no son escuchados. Y esto como resultado de que El Niño sabe que puede espaciar el cumplimiento de lo planteado por papá y mamá, total "no debe ser muy grave si aún no han gritado", esa situación nos agota y nos pone cerca de nuestros disparadores que nos pueden llevar a gritar aún más. Como resultado nuestros hijos se van habituando al grito y este pierde efecto, llevando la comunicación en picada.

 

  • Soy muy demandante: es muy común ver padres alternadores que viven en una constante demanda, solicitud y petición, dejando poco o nulo espacio para que El Niño sea niño, dejando poca cabida al error o a la creatividad. Si eso sucede, El Niño para proteger su mundo comienza a ignorar las demandas, refugiándose en lo que hace, concentrando su atención en su realidad, obviando o desatendiendo el mundo que lo rodea.

 

  • Usamos verbalizaciones violentas o cargadas de negatividad y amenazas: como resultado el mundo interno del niño busca refugiarse en espacios de seguridad, obviando cualquier discurso que ponga en peligro su integridad, o se desconecta de esos discursos pesados y cargados de violencia verbal. E inclusive, en muchas oportunidades los niños pueden quedarse anclados a los malos tratos verbales volviendo inoperativos a los niños.

 

  • No hemos encontrado las palabras que funcionen para nuestros hijos, esto es más común de lo que creemos, a veces podemos usar discursos muy complejos y otras veces podemos quedar atrapados en un bucle de explicaciones que dan poco sentido a la realidad del niño.

 

  • Solo estamos emanando ordenes y negativas: cuando nuestra comunicación se centra en "noes" o en ordenes constantes es común que el receptor tienda a cerrarse, pues en primer lugar se satura por el poco espacio que dejamos para la libertad de elegir y en segundo lugar porque el cerebro tiende a desconectarse del NO.

 

Algunas recomendaciones para conectarnos con nuestros hijos y hablar el mismo idioma

 

  • Construya una relación de escucha, conexión, empatía y afectividad con toda su familia. Si nos disponemos a escuchar más, lo que se nos dice, como nos lo dicen y abrimos nuestros oídos y corazones a lo que nuestros hijos y demás familiares plantean la comunicación se instaurará en el seno familiar.

 

  • Cuando quiera comunicarles algo imagine que se lo comunican a usted. Acérquese a su radar visual, conecte su voz en un tono agradable y audible, evite gritar y sea afectuoso. Siempre de opciones que conecten.

 

  • En lugar de demandar, solicitar se le obedezca, o decir no, explique y solicite, cree roles, plantee de manera breve que espera, que ganaran ambos, de estructuras para que sus hijos sepan los objetivos que usted espera de cumplan y le acompañen u opinen en función de ellos.

 

  • Cuide el modo como se comunica con sus hijos, sea positivo, amigable, apoye y céntrese siempre en las soluciones.

 

  • De a poco busque las frases y palabras que funcionan para usted y para sus hijos, a fin de crear formas y maneras claras para hacer llegar el mensaje a sus hijos. Recuerde que nunca está de más la afectividad y la conexión emocional.

 

  • Regule sus expectativas con niños pequeños, recuerde que es a partir de los 3 años cuando el discurso perse comienza a dar resultados, antes hay que emprender más trabajo preventivo y físico.

 

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