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#PapáConsulta: "Mi hij@ llora por todo"

 

 

Esta #papáconsulta me la han hecho en muchas oportunidades conjugadas de diversas maneras y es que claramente como Padres nos preocupamos por que nuestros hijos sean felices y su llanto nos indica que algo no anda bien.

Partamos de la idea de que el llanto es un modo de comunicación al mismo tiempo que es una forma de expresión que ayuda a liberar la tensión resultante de emociones como la tristeza y la rabia, que conjugadas pueden producir sensaciones complejas como la frustración, o el enojo, entre otros.

Aunado a esto el llanto es la primera forma por medio de la cual un niño aprende a alcanzar salir de Estados no óptimos como el hambre, el sueño (pidiendo le ayudemos a dormir), las necesidades de seguridad/afecto y hasta el aburrimiento, de este modo los padres pasamos un par de años aprendiendo a leer sus códigos de llanto para ayudarles a sentirse mejor.

Pero ¿qué sucede cuando ya empieza a hablar y sentimos que en lugar de decirnos las cosas llora? O ¿cuando notamos que se queja y pide algo solo haciendo uso del llanto?. Es por ello que antes de darte algunas sugerencias generales te voy a invitar a convertirte en verdadero investigador. Pues la frase en si misma "mi hij@ llora por todo", le sentencia y nos deja desprovistos de posibilidades de acompañamiento para el autocontrol. De este modo, partamos por:

1. Elaborar un listado de los momentos y los detonantes que han gestado los episodios de llanto. Para ello, hay que ser muy pacientes y conectarnos con las necesidades del niño o la niña, a fin de poder fijar la atención en las situaciones con las que nuestros niños pueden estar teniendo más dificultades para su manejo.

2. Defina un tiempo de observación de estas situaciones (una semana, un mes). Determine categorías de las situaciones que producen el llanto, por ejemplo: cuando algo termina, cuando hay que hacer cosas nuevas, cuando no recibe algo que desea, cuando no logra algo, etc.

3. Conecte este listado con una auto observación de su reacción cuando El Niño o la niña lloran, ¿cómo reacciono yo?, ¿me agota?, ¿cuánto tardo en atenderle ante una petición antes de que llore?, ¿le atiendo mas cuando llora?, ¿le atiendo menos cuando llora?.

Con estos elementos en mente, notarás cuales son los disparadores exactos del llanto, y podrás acceder a formas más positivas de dar respuesta a sus necesidades, de modo que les acompañarás más enfáticamente en la solución de los conflictos en lugar de globalizarlos como un todo.

Entre las recomendaciones generales citamos:


-Evita frases que desconocen o reducen la importancia del llanto, "deja de llorar", "ya pasó", "no es nada", "eso no importa". Estas frases en lugar de ayudar a resolver lo que el niño o la niña consideran un conflicto, les hace reprimirlo o les frustra aún más.


-Preste atención a los detonadores de llanto: hambre, cansancio, aburrimiento, tensión, estrés, sensación de incomprensión, sensación de incompetencia, dificultad de cierre o de adaptación, etc. a fin de intentar acompañar al niño/niña en la solución de tales conflictos.


-Evite la sobre respuesta: gritar, castigar, pegar, esto en lugar de ayudar a calmar la situación distorsiona lo vivido y aleja las oportunidades de crecimiento y aprendizaje, tanto para usted como para sus hijos.


-Conéctese con la causa del llanto y busque consolar, antes de intentar solucionar. Muchas veces nos estresamos tratando de encontrar la causa del problema, cuando podemos primero calmar al peque y luego intentar ponerle solución a la causa, ayudándoles a ellos a ejecutar o poner en marcha pequeñas soluciones. De ese modo no todo queda en nuestras manos o nuestra responsabilidad, otorgando mayor autonomía. Siempre preguntemos ¿en qué podemos ayudarles?.


-Sea sútil en las transiciones, a nadie le resultan agradables los cortes o cambios abruptos, imagine que está en medio de una cena con su pareja y antes de que termine usted de comer el mesonero le retira su plato, de seguro le desconcertará, si esto pasa de manera repetida en impidiéndole el ajuste estoy segura de que usted se molestara y reaccionara. Quizá no llorando pero si poniendo en marcha las soluciones que tiene en su mano. Muchas veces pensamos que tolerar la frustración implica no llorar, realmente tolerar la frustración implica seguir adelante pese a la molestia que genere la emoción negativa.


-Nivele sus expectativas con respecto a las habilidades del niño, algunos son más sensibles que otros con respecto a como interpretan la realidad, del mismo modo, que para algunos resulta más sencillo utilizar la comunicación verbal que el llanto. Conforme maduran cognitiva, afectiva y socialmente estas habilidades se van alcanzando, confíe en ello.


-Para finalizar, escuche siempre a sus hijos, de modo que logren conectar otras formas de comunicarles su malestar, o su necesidad de atención.


Si nota que necesita ayuda particular y acompañamiento en el proceso, puede solicitar información sobre nuestro servicio de consulta online a través de info@mipsicomama.com