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Mi Cuna Tiene Púas: Razones por las que los bebés les cuesta dormir en sus cunas

 

 

Por fin se ha dormido nuestro recién nacido, nos disponemos a acostarlos en su cuna y al tocar el colchón de un salto se escucha el wwwwwuuuuaaaaaa!!!, tal y como vemos en la ilustración de @supersinglemami , pareciese que la cama tuviese púas, o al menos eso creemos, especialmente ante el efecto reactivo y hasta adverso que les genera dormir en sus camitas, mas aún cuando hemos evidenciado como el bebe duerme perfectamente en cualquier otro lugar. En este post te detallo algunas razones por las que a algunos bebés no les agradan las cunas, para que dejemos de buscar los clavos debajo de ellas, los chinches que secretamente hacen que nuestro bebe no quiera estar allí y hasta las 5 patas al gato, con cura y curandero incluido:

  1. Tu bebe siente el espacio abierto como una zona atemorizante; esta es la razón por la que posiblemente prefiera dormir piel con piel para sentirse seguro. Esto es un mecanismo de supervivencia, totalmente adaptativo que genera la necesidad de cuidado y contacto continuo de su progenitor o cuidador. Para ello existen diversas opciones que garantizan un tránsito seguro del mundo intrauterino al extrauterino, pasando por el baby wearing o uso de fulares, bandoleras; hasta tener las cunas lo mas cercano a los sitios donde están los cuidadores principales o inclusive la práctica del colecho. Si esto no resulta, o no es decisión de la familia, con un poco de paciencia acompañando piel con piel al bebe, cargándole cuando se le necesite y fortaleciendo de a poco su confianza permitirá que la respuesta de seguridad se instaure, para ello se necesita tiempo y empatía.
  2. La posición decúbito supina no le resulta natural; en oportunidades, que el bebe no desee permanecer en su cuna, tiene mucho que ver con la forma natural como se desarrolla la columna, que al quedar sobre su espalda le haga patear, o no saber dónde o cómo dejar los brazos protegidos para su descanso. Para estos casos respuestas como: el colecho, las cunas adosadas, los amarres de las cobijas que le ayudan a sentirse seguros pueden resultar como una solución.
  3. Tu bebe se siente ansioso; normalmente esto sucede cuando no te ha visto lo suficiente o le ha tocado compartir con muchas personas. Recuerda que los bebes construyen su mundo emocional a partir de la protección que le brinda el vínculo materno, de modo que si te ha visto poco o nada, se mostrará ansioso ante la idea de dormir solo en una cuna. Más aún si ha vivido episodios de llanto no atendido dentro de ella. Puede llegar a considerar que la cuna es un lugar de aislamiento, lo que por razones de supervivencia le invita a estar alerta ante la idea de permanecer allí solo. Para ello es importante mantener la conexión mamá bebe, fundamental para fortalecer las relaciones de apego.
  4. Presenta reflujo, acidez o cólico; ante estas situaciones es muy probable que el bebe no se sienta cómodo con dormir en una cuna, pues el distrés estomacal le produce incomodidad que le lleva a elegir no permanecer acostado en posición decúbito supina en su cuna. Para ello puedes elegir añadir algunos grados de inclinación, unos especialistas investigadores del Hospital Universitario de Bruselas, Bélgica encontraron que una inclinación de 40grados le facilita al bebe el trabajo estomacal, en especial con un esfínter del esófago en formación. La idea es evitar que los ácidos del estómago suban al esófago, faringe o la boca.
  5. Sensación de silencio; aunque no lo creas tu bebe no necesita el absoluto silencio para dormir, en efecto, durante su proceso en el útero estaba constantemente escuchando sonidos rítmicos provenientes de tu corazón, a unos decibeles tan altos que equipara los sonidos de un auto de carreras, por esa razón se duerme en un carro o con un aparato de sonido envolvente y continuo más rápido de lo que lo haría en su cuna. Como solución puedes optar por dejar colar algún sonido rítmico que le permita al bebe sentirse cómodo, en especial durante las siestas del día, de modo que poco a poco le brindemos el espacio y tiempo que merece para hacer su tránsito del mundo intrauterino al extrauterino en compañía, acompañamiento y respeto.

De este modo vemos como lo que para los adultos puede resultar más confortable, como la cuna en silencio y calma, para el pequeño puede resultar atemorizante, generador de ansiedad, poco cómodo e incluso poco adaptativo, pues su confort está asociado con la proximidad de la figura de apego principal (la madre), la sensación de seguridad y protección. Es por ello que muchos bebés viven su estancia en las cunas como encontrarse en un lugar potencialmente peligroso que les aleja de la seguridad a la que estarían prestos en los brazos de la madre.

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