Herramientas para Madres y Padres

Temas diversos de interés para Madres y Padres.

Estrés Académico

 

 

Los niños en edad escolar pueden llegar a experimentar experiencias abrumadoras producto de las presiones que emergen del entorno, o incluso de la tensión que subyace a su deseo por responder a las demandas que padres y maestros hemos puesto sobre sus hombros, asociadas al alcance de tales o cuales récords o competencias académicas.
De ese modo, el estrés académico se instaura en el niño como mecanismo adaptativo, esencialmente psicológico que le permite responder a las demandas asociadas al medio escolar, obligándole a realizar o poner en marcha una serie de acciones, signos y síntomas que intentan constituirse como un sistema de afrontamiento para restaurar el equilibrio sistémico.
Situaciones como: evaluaciones (exámenes, exposiciones, trabajos), la sobrecarga académica (mucho trabajo o poca organización del trabajo pendiente), la competitividad y comparación, así como la falta de tiempo para la recreación, el juego y el tiempo libre, son los grandes generadores externos de estrés; si a esto le sumamos las demandas materno/paterno/filiares y docente/escolares los estresores se multiplican, generando la sensación en el niño de poco control y exceso de responsabilidad.
Como resultado de estas situaciones los niños pueden presentar los siguientes signos y síntomas a los que debemos estar alerta:
Cambios de humor, caracterizado por cambios entre estados irritable y de frustración a estados de miedo y tristeza.
Cambios en las rutinas de sueño y alimentación, puede comer más o rehusarse a comer, así como tener dificultades para conciliar el sueño o estado de somnolencia constante, así como indicadores de cansancio. Así mismo pueden aparecer pesadillas o llantos constantes.
Efectos físicos como dolores de estómago, cabeza, alteraciones respiratorias o de la piel.
Cambios en sus competencias de procesamiento de la información, dificultad para concentrarse, finalizar las tareas escolares, dificultades en la memorización entre otros.
Otros comportamientos como comerse las uñas, morder el lápiz, hurgarse la nariz, rascarse o halarse los cabellos, así como otras conductas como mentir, agredir a otros y desafiar a todos en su entorno, surgen como respuesta adaptativa y de lucha ante los estresores externos que no logra controlar. Los niños que se encuentran bajo dosis constantes de tensión y estrés, en especial el académico se muestran emocionalmente confundidos y se les dificulta resolver situaciones adversoras, de tensión o problemas que se le puedan presentar.
De este modo, y tomando como base los aportes de Chandler (1985) sobre el estrés académico infantil, subyace un eje con cuatro cuadrantes que corresponden a los modos en que las reacciones al estrés de los niños:
Respuesta Dependiente: falta de autconfianza, dificultad para aceptar las críticas, pobre asertividad, poca participación en actividades.
Respuesta Reprimida: mucha sensibilidad, fácilmente se molestan o se les hieren sus sentimientos, temerosos ante nuevas situaciones, poca confianza en sí mismos, preocupados innecesariamente.
Respuesta Pasivo-Agresiva: frecuentemente son niños de bajo rendimiento académico, tienden a postergar sus deberes; poco cooperativos, con bajos niveles de atención; sus notas tienden a bajar.
Respuesta Impulsiva: exigente, desafiante, de temperamento explosivo; iniciarán incomodidad o molestia en sus interacciones con otros niños; por otro lado puede ser muy activos, y descuidar su trabajo escolar.


Como recomendaciones consideramos clave los siguientes elementos:

  1. Realice un valoración de las situaciones, y tensiones que puede estar viviendo el niño. Tome especial atención es los factores predisponentes que son responsabilidad inherente de la crianza, o del sistema educativo en el cual está inmerso el niño.
  2. Busque las estrategias para cambiar algunos patrones que pudiesen estar enviando mensajes estresantes, así como que pudiesen ser disparadores de cuadros de ansiedad.
    Aumente el tiempo libre, de juego y el espacio no estructurado, de modo que el cerebro del niño pueda emitir endorfinas que le ayuden a reducir el estrés.
  3. Enseñe estrategias reductoras de ansiedad como técnicas de respiración profunda, el uso de pensamientos positivos y otras estrategias de autocontrol que le ayuden a canalizar los momentos de tensión y estrés.
  4. Conecte a los niños y acompáñeles en el trabajo del uso responsable del tiempo, la necesidad de hacer y cumplir con las asignaciones a tiempo, así como la importancia de no postergar o procastinar, a fin de no poner más tensión en el rendimiento académico.
  5. Siempre enfóquese en el gran cuadro, disminuyendo las situaciones de estrés que se viven en el día a día. Pequeños cambios en la dinámica familiar pueden gestar grandes modificaciones en el manejo del estrés por parte del niño.

Si requiere apoyo o acompañamiento en el manejo del estrés acádemico puede contactar nuestros servicios de consulta online a través de info@mipsicomama.com