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Tips, pautas y sugerencias para evitar el fracaso escolar

 

 

El fracaso escolar hace referencia a que el niño, la niña o el adolescente no han alcanzado los objetivos académicos mínimos esperados para avanzar un año escolar, engloba el rendimiento y el cumplimiento de una serie de habilidades de supervivencia en clases. De este modo, hablar de fracaso escolar además de referirse a aplazar el año, apuntará también a las actuaciones que han tenido nuestros hijos a lo largo del periodo escolar. Así, un joven podrá avanzar el año escolar en términos académicos, pero haber sacrificado su estadía o prosecución en la misma escuela producto de un comportamiento difícil o disruptivo sostenido a lo largo del calendario escolar.


El fracaso escolar es un fenómeno multicausal, por ende factores psicológicos, pedagógicos, cognitivos, sociales, emocionales y físicos harán su aparición para incidir de manera notable en el rendimiento académico de nuestros hijos, de allí que el papel de la familia como espacio de contención es fundamental para prevenir y abordar las posibles dificultades que se gesten en algunas de estas áreas.

Entre las recomendaciones que podemos citar para apoyar a nuestros hijos en el alcance de sus metas educativas y personales en este año escolar resaltan:

  • Dedique tiempo a sus hijos, especialmente para conocer todos los aspectos que engloban el espacio vital escolar. No se trata de convertirse en detectives, sino más bien se trata de implicarse de manera activa en la situación académica y en la dinámica educativa. Conocer: materias que se le facilitan y le son de su agrado, materias que se le dificultan o no le gustan, contenidos que encuentran fáciles y difíciles, relación con los docentes a nivel de comprensión de la clase y manejo de la dinámica en el aula, relación con el entorno escolar y compañeros de clase, actividades que le motivan, intereses, avances académicos y retrocesos, opiniones de los docentes de su hijo y viceversa. En fin, acérquese a sus hijos, forme parte activa del proceso de formación en la escuela y de las actividades en el hogar, comunique sus dudas y establezca soluciones, siendo usted parte del equipo de apoyo para sus hijos.
  • Sea usted profeta de situaciones positivas, motive y potencie el cambio. Muchas veces como padres nos centramos en los comentarios negativos y nos cerramos ante el abanico de posibilidades de mejora, que nuestros hijos estén presentando dificultades en el espacio escolar lejos de hacernos victima de críticas y frenarnos en nuestra labor formadora, es un reto que debemos asumir, nos invita a reorientar nuestras prácticas paternas y maternas, siendo agente motivador del cambio. Situarnos en el rendimiento académico puede poner un peso enorme sobre nuestros hombros, mientras que fijarnos en que nuestros hijos accedan a las situaciones de aprendizaje de manera positiva y agradable les puede ayudar a ganar competencias que serán de mayor envergadura para la vida adulta. Lejos de plantearte que seas exigente, te invito a ser agente motivador, a ser invitación constante a la lectura y al aprendizaje para la vida.
  • Valore el tiempo de ocio, los momentos de desconexión entre la escuela y el hogar; potencie el espacio creativo y los momentos de relajación, una mente tranquila y en paz siempre está más abierta a recibir aprendizajes. Evite ser usted fuente de estrés, sobre exigencia o someter a los niños o adolescentes a un sinfín de actividades que pueden restarles tiempo de descanso. Cuando manejamos una agenda con nuestros hijos les permitimos tomar decisiones, gestionar conflictos, asumir responsabilidades en función de sus habilidades. Confíe en que sus hijos superarán las situaciones conflictivas si les guiamos, más que si les presionamos.
  • Diseñe planes de trabajo, concrete metas y defina pasos para alcanzar los objetivos. Ayude a sus hijos a consolidar habilidades como el manejo del tiempo, autorregulación, automotivación, actitud lectora, investigación activa, análisis de las situaciones y creación de proyectos nuevos basados en sus intereses. Muchas veces hay que mirar la tarea como un bosquejo y permitirse diseñar nuevos modos para reinterpretar las competencias que allí se esperan consolidar. Cuando nos enfrascamos en que aprenda la “O” por lo redondo perdemos la capacidad de ver que es un circulo, una luna llena, un cero, un anillo, una dona y un centenar de asociaciones que los niños y jóvenes con su inmensa capacidad creadora pueden ver y aprovechar.
  • Si necesita ayuda, reconózcalo y ubique a especialistas para potenciar habilidades que le permitan acompañar mejor a sus hijos en los procesos académicos y escolares. Muchas veces debemos recurrir a los especialistas como comodines para que nos sirvan de apoyo y potencien en nosotros como padres habilidades que nos ayudarán a brindar espacios positivos en torno a las tareas y situaciones escolares. Tómese el espacio para reconocer que haciendo uso de estos especialistas sus relaciones y manejo de las situaciones pueden potenciarse y mejorar.

Recordemos que el miedo lejos de ayudarnos a operar puede paralizarnos, así que tomemos este año escolar un paso a la vez y disfrutemos junto a nuestros hijos la segunda oportunidad de vivir el entorno escolar disfrutando de los aprendizajes y conectando la experiencia con el crecimiento personal que trasciende las fronteras de un grado o del alcance de la escolaridad.

Si necesita acompañamiento para el manejo de situaciones relacionadas con el entorno escolar, mejoramiento de competencias académicas o de habilidades de supervivencia en clases, en mi psicomamá tenemos el servicio de consulta en línea. Informese sobre ello en info@mipsicomama.com