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El Mordisco Juguetón: Mi Peque Muerde Mientras Juega

 

 

Estamos jugando plácidamente y de pronto: Ñam! Mi peque me ha dado un mordisco y estalla en carcajadas luego de hacerlo. Esta pequeña situación se convierte en un común denominador en muchas escenas de juegos entre padres e hijos durante los 10 meses y hasta casi los 3 años. Cuando leemos acerca de mordiscos infantiles, encontraremos además un sinfín de artículos que hacen referencia al mordisco como expresión de la frustración y la ira, sin embargo, existe otro tipo de mordiscos que lejos de tener que ver con esas expresiones emocionales displacenteras son asociados por los niños a momentos de juegos, risas y diversión.

Partamos desde el punto inicial, morder es una conducta instintiva programada en nuestro cerebro para responder a situaciones de estrés. Es una de las formas iniciales en las que nuestro cerebro acciona el instinto de lucha frente a una situación que produce tensión, además de esto durante las etapas iniciales de la vida de un sujeto morder es una conducta pre-verbal que invita a poner cese a lo que el otro está haciendo, si a esto le sumamos la interacción en las etapa oral del niño, entenderemos porque morder es una respuesta que acciona el niño durante una situación que su cerebro asimila como emergencia y por ende su aparición es más compleja de lo que nos imaginamos.

El mordisco juguetón surge de una combinación entre los efectos de la acción y reacción más el seguimiento de los juegos que como padres tenemos con ellos. De este modo cuando jugamos a morderles suavemente o a hacerles cosquillas usando nuestra boca, o atacarlos con besos y cosquillas,  el cerebro entra en una fase automática de reacción que ante la tensión y sobrecarga asociada a las emociones intensas (como la alegría desbordada), gestan la necesidad  natural de detenernos, para lo que  instintivamente se activa la respuesta de morder; además como efecto de nuestra reacción: un grito, un salto o risas, la conducta de morder jugando se instaura como un modo divertido y afable de interacción. Así mismo, en algunas oportunidades el niño habrá anclado el mordisco con un modo de obtener la mirada del adulto cuidador, por lo que seguirá usándolo como recurso cuando necesite conseguir la atención de sus padres. Ahora bien, cómo reducir el mordisco juguetón y ayudar a los niños a disfrutar de las interacciones sin lastimar a otros: 

1. Evite usar las mordidas tiernas y los juegos donde la boca haga cosquillas, a los niños muchas veces se les dificulta reconocer cual es la medida justa de presión que debe ejercer para considerar un mordisco como juguetón o como mordida que produce dolor. 
 
2. Ayude a sus niños a entender que morder duele, y que no es divertido, puede para ello poner en marcha par de acciones, por ejemplo: detener brevemente el juego o decir firmemente OUCH! Morder duele!. Una expresión breve que le informe al niño que el efecto producido en el otro no fue placentero bastara. Es importante repetir este código u otro similar cada vez que se sucede la mordida juguetona, para ayudar al niño a entender los efectos de sus acciones en los otros. 
 
3. Sea previsivo, recuerde que frente a emociones intensas es muy probable que los niños en etapas pre-verbales reaccionen con los recursos instintivos que poseen. Por ende este atento a las acciones que pudiesen avisarnos que está a punto de morder para desviar su atención o poner en marcha un plan para calmarles y relajarles. 
 
4. Verifique además si está usted fuera del rango de atención del niño, de este modo evitará ser sorprendido por un mordisco que busca su mirada y posiblemente su reacción ante esto sea de desagrado. 

Si necesita acompañamiento con este y otros procesos relacionados con la conducta infantil o la crianza, solicite nuestro servicio de consulta Online a través de info@mipsicomama.com