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Mi Hij@ No Comparte

 

 

Con esta duda llegan a mi consulta varios padres y madres, algunos de ellos presionados por una remisión del colegio, otros preocupados por un comentario de otro adulto significante, otros quizá angustiados por las expectativas de independencia de sus hijos.

En este post, vamos a compartir algunos puntos clave sobre la socialización de los pequeños, cómo se da, cómo respetar el proceso y cuándo considerar el hecho de que un niño o una niña no compartan como un signo de alarma.

Vivimos en un entramado social que nos demanda que nuestros hijos deben ser autónomos e independientes en edades muy tempranas, eso sin contar que en muchas oportunidades esa demanda atropella las necesidades emocionales y afectivas de nuestros hijos, así como no considera sus diferencias individuales. En este espacio me permitiré mostrarte cómo nace la socialización:

1.-Desde el nacimiento y hasta los 3 años aproximadamente, los niños se relacionan principalmente con adultos, pues son estos quienes le ofertan sensación de seguridad y les garantizan estabilidad. Pueden durante este periodo interactuar con otros niños, sin embargo notaremos que está interacción está dada por la imitación, una que otra mediación por un juguete, sonrisas de momento y defensa de sus pertenencias o intentos por tomar algo que desean y tiene el otro.

Si vemos con una lupa las interacciones durante estas edades no se ha establecido aún el juego social, el nacimiento del lenguaje da paso a una interacción mayor, sin embargo, aún veremos a los niños prefiriendo la compañía del adulto o el juego individual.

2.- A partir de los 3 años y con la consolidación cada vez mayor del lenguaje y el nacimiento del juego social, el niño podrá comenzar a interactuar más con otros niños, sin embargo y hasta los 5 años buscará cubrir sus necesidades en medio de la interacción con otros.

De allí que veamos muchos arrebatos de juguetes, o niños prefiriendo para la interacción juegos más físicos: correr, juegos de lucha, juegos de baile, brincar, gritar, entre otros. Para los niños más tranquilos, estas interacciones no serán atractivas y por ende preferirán permanecer aislados de ese tipo de juegos, o elegirán niños más grandes que sean más calmados o más pequeños que no busquen este tipo de interacción física.

3.- A partir de los 4 años, ya consolidado el lenguaje, los niños comenzarán a dar paso a interacción social y juego compartido, asignación de roles y necesidad de relación con pares. Es normal que durante estas etapas los niños elijan niños parecidos a ellos pues hasta los 7 u 8 años aún están en la reafirmación de su autoconcepto y por ende se rodeará de personas similares a sus características, por filiación.

Tal y como hemos mencionado la interacción surgirá de manera natural si respetamos los procesos del niño, así mismo, tenderá a seleccionar niños más similares a el para acompañarle en sus procesos de socialización. Nuestro trabajo es posibilitarle las interacciones y ofertar oportunidades para compartir con otros niños, no obligarle a relacionarse si no quiere, respetando su proceso de desarrollo.

La socialización nace en la seguridad del sujeto con sus habilidades lingüísticas, así como cuando se siente en control de sí y el entorno, surgiendo de modo natural.

De este modo es vital darles espacio para que esa interacción nazca de ellos y se dé del modo como ellos se sientan cómodos. Respetar los tipos de interacción y no forzarle puede ser la clave para muchos niños. Pues al final, a nosotros como adultos nadie nos obliga a interactuar con quien no deseamos o a estar en una relación para la cual no estamos listos.

Cuando considerarlo una situación de alarma:
1.- El Niño no mira a su interlocutor en medio de las interacciones sociales.
2.- El Niño ya con más de 5 años de aísla totalmente y se muestra renuente a cualquier tipo de interacción.
3.- El Niño no ha logrado consolidar habilidades lingüísticas.
4.- El Niño ya con más de 5 años elige niños más pequeños (3 o menos) para interactuar.
5.- El Niño evita cualquier tipo de interacción con niños y adultos en su entorno, pese a que se intente mediar, elige permanecer solo.

Cuando veamos estos signos podemos acompañarnos de un especialista para comenzar procesos que garanticen la seguridad emocional de nuestros hijos.

Si necesita acompañamiento para este u otros procesos de interrelación entre los hijos puede solicitar nuestro servicio de consulta Online a través de info@mipsicomama.com