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Depresión Infantil: más allá de la tristeza

 

 

Muy pocas veces se conversa sobre depresión infantil pues estamos acostumbrados a ver niños correr de un lado a otro disfrutando de su infancia, llenos de energía y alegres. Sin embargo, algunos niños se muestran tristes y en oportunidades podemos conocer alguno que viva episodios de depresión.

Partamos por diferenciar ambas situaciones. La tristeza es una reacción lógica y adecuada a una pérdida, del tipo que sea. La depresión por su parte se da cuando la tristeza se queda más tiempo en la vida del niño, llegando a afectar el desarrollo normal de la vida social del niño.

La depresión presenta una serie de características a las que conviene estar muy alertas pues su evolución puede ser rápida:

• Estado de ánimo disfórico (tristeza, infelicidad, melancolía); algunos niños pueden mostrarse irritables y llorosos en el caso de los niños más pequeños se muestran apáticos o poco interesados en los estímulos del entorno.

• Autodepreciación, reproches, perdida de la autoestima y autoconfianza : manifiesta por sentimientos de culpa, o por expresiones como “no puedo”, “no sirvo” u otras verbalizaciones negativas sobre si mismo, algunos niños pueden hacer verbalizaciones negativas sobre el entorno y el futuro, tendiendo a sentir que nada les sale bien ni lo hará. También es común en estos casos escuchar verbalizaciones en el niño en las que refiere no merecer ser querido.

• Comportamiento agresivo u hostil: la depresión va de la mano con dificultades en el autocontrol de la respuesta agresiva verbal o motora, hacia otros o hacia sí mismo.

• Puede haber también agitación motriz. El niño deprimido tiende a sentirse impotente para actuar efectivamente en su mundo; de allí que ha optado por no descargar y expresar en el ambiente lo que a éste le corresponde, por ello su afrontamiento ante las situaciones difíciles se ve reducido o transformado a respuestas agresivas que subyacen desde la sensación y percepción de frustración e impotencia. Esto se da a raíz de que el niño aprende a inhibir las expresiones naturales de las emociones y desatender sus necesidades organísmicas para poder estar en un mundo estresante en el cual su sobrevivencia depende del adulto.

• Retraimiento social: caracterizado por aislamiento, o dificultad para jugar con los demás e inclusive mostrar agrado o motivación por las actividades que realiza su grupo de edad. Puede verse aburrido o con pocos deseos de emprender algún juego.

• Modificaciones en el rendimiento escolar: generalmente bajas calificaciones o disminución en dl interés y actitud positiva hacia la escuela. Se muestran distraídos, poco atentos y desmotivados a las actividades escolares.

• Quejas somáticas y fatiga o pérdida de la energía habitual: enuresis, encopresis, dolores de cabeza, estómago, etc.

• Trastornos del sueño: somnolencia, aumento de las horas de sueño o insomnio y reducción de las horas de sueño.

• Modificación inhabitual del apetito y/o peso: excesivo o poco apetito, de allí que puede haber aumento de peso, perdida de peso, o no ganar el peso que se esperaría por el incremento de edad en El Niño.

Cuando la sintomatología avanza progresivamente en el niño, podemos experimentar los siguientes patrones conductuales:

• conductas autodestructivas
• conductas suicidas

Es importante mantenernos atentos a los cambios de humor y de la dinámica de vida de los niños para percatarnos de las alteraciones posibles y atenderlas a la brevedad posible, apoyarles en la construcción de su autoestima y edificar relaciones emocionales saludables con el entorno, partiendo desde el amor y la protección que brinda la familia, quien es el eje fundamental en la construcción emocional del niño.

Es vital apoyar al niño y acompañarle en el proceso del manejo de las pérdidas, ayudarles a gestionar los conflictos y motivarles a seguir adelante siempre fortaleciendo su autoconcepto y autoconfianza.

Si se notan algunos signos y síntomas de alarma, no dudemos en asistir a procesos terapéuticos y acompañarnos de un especialista para superar las situaciones.

Si requiere acompañamiento para afrontar un proceso de depresión infantil puede consultar sobre nuestro servicio de consulta Online a través de info@mipsicomama.com