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¿Cómo poner fin a las Malas Actitudes?

 

 

"Cada vez que le digo algo a Carlota voltea los ojos", "Miguel ahora refunfuña por todo lo que se le dice", "Adriana pone caras de hastío cada vez que le hablo", "Santiago responde con un -ay siiiiiii mamá- cada vez que intento tener una charla con el", "Lucía protesta con -no me importa- cuando le digo que habrán consecuencias", "Pablo hace comentarios sarcásticos cada vez que le corrijo algo".

Una vez que la edad de los enojos físicos (rabietas y pataletas) pasa y las palabras comienzan a ejercer el lugar privilegiado que poseen dentro de las relaciones sociales, es común que la rabia y el enfado comiencen a manifestarse a través de actitudes, verbalizaciones y apuntes en negativo.

Imagina estas malas actitudes, o respuestas de confrontación negativas como una de las muchas capas de una cebolla que conforme vas quitando cada capa te va mostrando que el origen de tales reacciones se encuentran asociados a la rabia y a una gestión poco efectiva de esta emoción.

En esta cebolla cuyo centro es la rabia podemos encontrar capas de comentarios hirientes, sarcasmo, respuestas irónicas, provocaciones, amenazas verbales, cinismo, y reacciones gestuales que dan muestra de hastío, irreverencia e inconformidad en situaciones que incluyen demandas de obediencia, correcciones o negativas por parte de los padres.

Como vemos, estas manifestaciones al igual que las rabietas nos comunican que nuestros hijos viven episodios de enojo o frustración y hacen uso de recursos que en lugar de ayudarles a gestionar la emoción desde su reconocimiento, les llevan a reaccionar con toda negatividad que subyace de ambos estados emocionales. Estas respuestas son patrones aprendidos bien sea por experimentación directa o por modelaje y son consolidados porque en algún momento les han resultado efectivos o porque no ha habido cabida al acompañamiento de la emoción, sino que por el contrario se busca que la repriman o se les hostiga para abandonar la actitud negativa.

¿CÓMO DISMINUIR ESTAS MALAS ACTITUDES?

Pongamos en marcha algunas estrategias que pueden ayudarte a disminuir estas malas actitudes y conducir a tus hijos a formas más efectivas para canalizar sus emociones:

1. NO SÓLO SEÑALES LA MALA ACTITUD: muchas veces nos quedamos con el "no me gusta que me mires así", o "me molesta que digas eso", la clave de esta recomendación está en ayudarles a reconocer la emoción y a encontrar maneras positivas para comunicar lo que sienten. Es recomendable explicarles lo que su reacción produce en nosotros, para guiarlos al entendimiento de la causa y el efecto de nuestros comportamientos.
"Fabián, entiendo que estés molesto porque te he llamado la atención, sin embargo ese comentario fue hiriente y pienso que herir para manifestar tu rabia poco nos ayuda a ambos a encontrar soluciones, puedes tomarte un tiempo y luego conversamos sobre modos más eficaces para comunicar lo que nos disgusta".

2. Con este ejemplo vemos otra recomendación NO NECESITAMOS REACCIONAR INMEDIATAMENTE: muchas veces creemos que si dejamos pasar la inmediatez de una oportunidad de corrección esta se convertirá en una vorágine de malas actitudes. Más que una situación de poder, se trata de entender la dinámica de las emociones, la rabia y la frustración necesitan encontrar modos para fluir y uno de ellos es el tomar el tiempo para desacelerarse la tensión. Cuando este velo de molestia e inestabilidad se minimiza hay espacio para la vulnerabilidad y la construcción de nuevas estrategias para gestionar la emoción.

3.AYUDALES A ENTENDER QUE NECESITAN TIEMPO PARA CALMARSE: Un simple, "noto que estás alterado, quizá no sea el mejor momento para hablar" le conduce a nuestros hijos a pensar en la reacción emocional y en la proactividad para una respuesta efectiva. Esto en lugar de obligarlos a mostrar otra actitud cuando la emoción del fondo de la cebolla aún no se gestiona. Inclusive

4. TOMA TU ESPACIO PARA CALMARTE, es importante no caer en la respuesta reactiva ante una mala actitud, te coloco un ejemplo:

-Mamá corrige a Amelia por ser irrespetuosa con sus amiguitas del colegio, Amelia responde con un irónico "no me importa quedarme sin amigas", en lugar de convertir esta conversación en una serie de profecías paternas/maternas catastróficas sobre la vida social de Amelia, o ir escalando emocionalmente hasta dejarse arrastrar por la ira; toma tu tiempo para calmarte y luego conversar sobre esta situación, cuando tengas recursos emocionales disponibles para atender este evento sin dejar que él negativismo te arrebate esta oportunidad.

5. NO IGNORES UNA MALA ACTITUD: minimizarla o hacer como si no hubiese sucedido resta oportunidad para acompañar la gestión efectiva de la emoción. Es importante ser consistente, coherente y permitir hacer uso de consecuencias lógicas para cada situación.

Si las malas actitudes se han vuelto tu día a día y en se han convertido en una espiral de problemas en la vida social de tus hijos o en la convivencia de tu hogar consulta nuestro servicio de acompañamiento terapéutico Online a través de info@mipsicomama.com