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Mi Hij@ Tiene Regresiones Evolutivas

 

 

"Ya mi hijo controlaba esfínteres y ahora ha vuelto a hacerse pipí la ropa", "tiene meses durmiendo sola y ahora no quiere dormir en su cama", "otra vez está haciendo rabietas como cuando tenía 2años y ya tiene 5", "ahora mi hija quiere hablar como una bebe"... Estas son algunas expresiones que acompañan a los padres cuyos hijos atraviesan un periodo de regresiones evolutivas.

Partamos de explicar que los alcances evolutivos propios del desarrollo infantil no funcionan como un vídeo juego, en el que un nivel superado desaparece al dar paso a uno con mayores dificultades, de este modo, más que un proceso lineal el desarrollo tiene sus reveses y sus avances a los que tenemos que irnos adaptando.

Las regresiones evolutivas o en el desarrollo operan en primer lugar como un mecanismo evolutivo de adaptación a la nueva competencia, de este modo, es normal que las habilidades recién adquiridas coexistan con las más básicas, llegando en ocasiones a ser sustituidas por estas más primitivas, esto ya que las habilidades previas están asociadas a la zona de confort, por ende siempre que las necesiten harán uso de las mismas para sentirse más seguros.

Por otra parte, las regresiones evolutivas surgen como mecanismo psíquico de defensa, de este modo es probable que ante un cambio significativo en la vida del niño este recurra a patrones de comportamiento ya superados, buscando el refugio en las conductas conocidas y el apoyo de los cuidadores como punto de partida para seguir avanzando.

Imagina una regresión evolutiva como un respiro en la búsqueda del niño hacia el estar constantemente en cambio y avance, este respiro le brinda estabilidad, confianza y empuje para seguir adelante, en especial si en su vida se suscitan acontecimientos que le hagan sentir inseguro o desconfiado.


¿QUÉ PUEDE ACTIVAR LAS APARICIÓN DE REGRESIONES EVOLUTIVAS?

Durante los 3 y 5 años de edad, los acontecimientos externos son reinterpretados por la psique infantil y puestos de manifiesto a través del cuerpo. De modo que, situaciones como: muerte de un familiar, mudanzas, inició de la escolaridad, cambios de país, nacimiento de un hermano, entre otras situaciones que impliquen estrés pueden despertar la necesidad de refugiarse en habilidades primitivas ya superadas, a fin de ganar terreno de seguridad y apoyo para continuar con su desarrollo.

Otras veces las regresiones no necesitan de estos detonantes para surgir, pues simplemente aparecen como requisito previo para afianzar una nueva competencia en el desarrollo.

¿QUÉ HACER FRENTE A UNA REGRESIÓN EVOLUTIVA?

Algunas recomendaciones que podemos poner en marcha son las siguientes:

1. Evita la sobre alarma, como hemos explicado las regresiones evolutivas son más comunes de lo que pensamos. Las mismas además son positivas para el desarrollo, pues buscan seguridad, confort y relajación, en especial si les acompañamos en su nuevo avance. De este modo, debemos aceptarlas para superarlas.

2. Evita verlas como un acto de manipulación, una decisión consciente, deliberada y que intenta dañarte, cuando entendemos la necesidad del niño en refugiarse en su estado de confort, entonces no nos enfadamos ante las regresiones sino que por el contrario les vemos como una oportunidad para afianzar el equilibrio para una competencia nueva.

De ese modo:
No regañemos, ni minimicemos al niño frente a una regresión evolutiva, mucho menos le castiguemos por estas pausas en su desarrollo, por el contrario, es necesario ser comprensivos, empáticos y asertivos para acompañarlos en la avanzada hacia las nuevas competencias evolutivas.
•Tomemos las regresiones evolutivas como una oportunidad para conectarnos con nuestros hijos y buscar estrategias para minimizar su estrés y/o angustia.

3. Toma la situación con calma, sé que puede ser un poco desconcertante como padre ver que nuestro hijo mayorcito quiere biberón, pero podemos elegir una actitud de comprensión aceptación y cercanía, en lugar de buscar minimizarlo tratándolo como un bebe. Podemos pensar y evaluar ¿qué puede estar sucediendo en el mundo interno de nuestros hijos que amerita comportarse como un bebé, o refugiarse en sí mismo para encontrar seguridad?, y desde allí valorar nuestros estilos de crianza, en especial si nos relacionamos desde la hostilidad o desde la sobreprotección.

4. Pon especial atención si las regresiones duran meses o si vienen acompañados de otras conductas como agresividad, tristeza o cambios en patrones de alimentación y sueño. Como hemos descrito las regresiones evolutivas son pasajeras, no se instauran en el repertorio de conductas del niño, de modo que si notas que se van ampliando en lugar de irse reduciendo puede ser indicación de la necesidad de un apoyo por parte de un especialista.

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