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Mi hij@ se muerde o come las uñas: onicofagia

 

 

Es muy común definir la conducta de morderse o comerse las uñas como un "mal hábito" y llegar a pensar que con modificación de conducta podremos subsanar esta situación y librarnos de este patrón.

Sin embargo, este esquema de respuesta denominado onicofagia que aparece en los primeros años de vida de los niños y puede quedarse con ellos hasta su vida adulta, esta conducta nos viene a hablar de tensiones y ansiedades que conviven en la estructura psíquica de nuestro hijo que necesitan ser liberadas y aliviadas.

En un principio el niño podrá morderse las uñas por imitación o curiosidad, pero progresivamente las asociaciones emocionales y los efectos calmantes de esta conducta le irán asociando a: consuelo, calma ante el estrés o la ansiedad e inclusive liberador del aburrimiento.

Por ende, desde que vemos su aparición, debemos intentar apoyar y acompañar a nuestros hijos para salir de este molesto síntoma que aunque resuelve momentáneamente la tensión, causa otra serie de problemas físicos y psicológicos como baja autoestima producto del mal estado de manos y uñas, de allí que resulta importante ayudarles a canalizar de maneras más efectivas la causa que le subyace.

Previo a poner en marcha algunas estrategias es importante hacer unas observaciones sobre la conducta de morderse las uñas, a fin de considerar otra serie de situaciones que pueden estar haciendo vida a nivel psíquico o bio-neurológico en nuestros hijos:

1. Además de morderse o comerse las uñas, muerde lápices, borradores, y otros objetos.
2. Además de morderse las uñas tira de sus cabellos (hala de cejas, pestañas o cabello).
3. Cuando está molesto, ansioso o irritable cierra la mandíbula generando tensión en ella.
4. Presenta excesiva salivación.
Estos indicadores nos permitirán evaluar si la conducta de morderse las uñas vive como un patrón aislado para resolver la tensión de la ansiedad, o si convive con otros patrones de procesamiento sensorial, o si inclusive hay alguna causa biológica que dispare el patrón de respuesta para resolver un síntoma físico.

Una vez observados estos elementos podemos poder en marcha algunas estrategias para minimizar y frenar esta conducta:

1.Encontrar la causa: podemos hacer una valoración de la realidad de vida de nuestro hijo y definir si hay elementos estresores que pudiesen estarle generando ansiedad, por ejemplo: llegada de un hermano, inicio o cambio de espacio de aprendizaje, mudanza, muerte de un familiar, divorcio o separación de los padres, riñas y conflictos frecuentes. Al conocer la causa podemos ayudarles a manejar estos fenómenos en compañía, apoyados con paciencia y colmados de afecto.

2. Sea usted un ejemplo, muchas veces los niños copian las conductas solucionadora sus sus padres, es decir aprenden a expresar y liberar tensión del mismo modo como los adultos significativos lo hacen. Si alguno de los adultos que hacen función cuidadora muerde sus uñas es muy probable que los niños también lo hagan.

3. Evite el castigo, la amenaza, los gritos o sermones: muchas (la mayoría) de las veces nuestros hijos se muerden las uñas como respuesta automática, de modo que el cuerpo ha aprendido a liberar tensiones o canalizar la ansiedad o el aburrimiento recurriendo a este recurso. De allí que si les presionamos con castigos o llamados de atención severos podemos agudizar el síntoma. Lo que podemos hacer es ayudarles y acompañarlos a ser conscientes del hábito y a exteriorizar su causa. Si es por aburrimiento, podemos darle actividades que realizar con las manos como rompecabezas, manualidades, entre otras.

4. Prevenga la situación manteniendo las uñas cortas y limpias.

5. Forme parte de la solución, al entender que nuestro hijo no hace esto de modo voluntario podemos ayudarles a calmar esa ansiosa voz interna que los lleva a morder sus uñas llegando incluso a producirse heridas.

6. Si la conducta va acompañada de otros elementos como: halarse el cabello, morderse la parte interna de los labios, hacerse heridas con las uñas entre otras, Permítase acompañarse de un especialista de la salud para apoyar y solucionar la situación. Más aún si vemos que en lugar de reducirse con el tiempo, va en aumento, o si notamos que está afectando el desarrollo psico-emocional y físico de nuestros hijos.

En mipsicomama disponemos de un espacio de acompañamiento ONLINE, consulte sobre este recurso terapéutico a través de info@mipsicomama.com.