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5 Consultas Comunes sobre: Control de Esfínteres

 

 

Cuando se trata de control de esfínteres hay inquietudes que angustian a los padres y que si no son resultas de modo eficiente, tienden a poner en marcha estrategias que en lugar de ayudarles a acompañar la madurez en la gestión sobre el control de esfínteres al que deben llegar sus niños, se convierten en un atropello para el proceso. En este post que podrás ver las respuesta de nuestra especialista a 5 consultas comunes que nos llegan a nuestros correos sobre el tema.

1. Mi hijo avisa cuando ya está hecho.

Esto es totalmente normal, pues indica que la capacidad sensorial está instalada y que el niño se ha vuelto sensible a algunas señales que le indican a su cuerpo que es necesario coordinar y poner en marcha acciones para hacer sus necesidades en un lugar específico, sea el baño o la bacinica.

Además indica que el orine y las heces fecales le generan incomodidad en el cuerpo y que reconoce el placer de estar seco o limpio.

Hay que recordar que nuestros hijos deben tener madurada la capacidad neuromuscular para contener el reflejo de micción o para contraer esfínteres. Permitiéndole al niño interpretar la señal de vejiga llena como alarma para ir al baño o resolver y vaciar los esfínteres cuando estos están llenos.

De modo que avisar es el paso previo de esa toma de ese estado madurativo, que posteriormente les permitirá desarrollar habilidades fisiológicas  y motoras para permitirse contener  y retener la orina y las heces.

2. Ha dejado de avisar, ya lo hacía, sin embargo ahora se hace encima

El alcance de competencias complejas de autocontrol, como lo es la gestión sobre los esfínteres puede llegar a tener reveses de esta naturaleza. Pues en el sujeto conviven fuerzas emocionales internas que ponen en marcha mecanismos de conflicto entre el control y el descontrol de sus propias funciones.

Revisa si este revés en la gestión está asociado a que intentamos poner en marcha otras estrategias de autonomía, como por ejemplo: "dejar que vaya solo al baño" o si existe algo a nivel del entorno que le produjese estrés y para lo que necesitaba volver a un estadio anterior en la gestión para sentirse seguro y atendido.

Es importante recordar que los mecanismos evolutivos de adaptación a nuevas competencias pueden presentar regresiones evolutivas pues además de que cada competencia nueva coexiste con una más básica, es normal que durante momentos de tensión o estrés el niño sustituya los comportamientos nuevos por otros más primitivos por el confort emocional que les produce, así como la seguridad y el refugio que encuentra en el apoyo de los cuidadores como punto de partida para seguir avanzando.

Cabe destacar que para la gestión sobre los esfínteres se espera que los niños posean mayor sensación de seguridad, menos angustias, más autonomía y que todo esto se de en un contexto que favorezca el desarrollo de la salud emocional y psíquica facilitando los alcances en el control de esfínteres. 

3. Aún se orina la cama

La gestión sobre el control de esfínteres nocturno puede representar un gran reto para muchos niños, pues dentro de los alcances a nivel madurativo que acompañan esta tarea evolutiva, se debe sumar el procesamiento sensorial que le permita al niño ser consciente de las funciones de su cuerpo y operar de manera motora sobre elevar los estados de alerta mientras duerme, para llevar a cabo acciones que le permitan, no sólo retener la orina, sino además levantarse e ir al sanitario.

De modo que el control de esfínteres nocturno incluye también el control sobre el sueño y la vigilia. Cuando el niño posee más de 5 años, las micciones se dan en más de 12 veces al mes y superan unos simples goteos podemos estar hablando de enuresis nocturna. De modo que conviene hacer revisiones más profundas sobre los posibles factores que causan de la misma. Además es importante observar si las micciones involuntarias nunca se han controlado o si se controlaban y ahora ya no se logra su gestión, pues todos estos elementos diferenciarán el tipo de enuresis que se presente.

Conviene entonces acompañarse de especialistas que permitan descartar factores hormonales, fisiológicos, madurativos, genéticos, psicológicos y asociados al sueño que puedan estar gestando las dificultades en torno a la gestión efectiva de la micción nocturna, brindando acompañamiento afectivo y cercano que nos convierta en posibilitadores en lugar de castigadores.

4. Solo hace caca (heces) en el pañal, de resto puede aguantar por días.

La gestión sobre el control de esfínteres es un proceso gradual, al que se llega de manera madurativa a través del alcance del autocontrol de algunas funciones de nuestro cuerpo, además de la percepción positiva de autoconfianza sobre las mismas.

Defecar puede representar un reto para los pequeños, pues muchas veces cuando se ha llevado por caminos de aprendizaje a presión o con estrategias punitivas la gestión entonces el niño opta por controlar excesivamente las heces al punto de no querer hacerlas, pues no se siente cómodo con ellas. Así mismo, otros temores como el dolor físico que le puede producir hacer heces duras o la percepción de pérdida de algo de sí, les conduce a mostrarse temerosos ante la idea de ir al baño.

Es importante entender todos los procesos a nivel físico y emocional a los cuales debe tener acceso un niño para garantizar el control de esfínteres de manera eficaz, con una gestión positiva sobre su cuerpo y sus funciones. De allí que como padres y cuidadores es vital ejercer funciones de acompañamiento en la gestión, más allá de presionarlos para alcanzar una competencia para la que probablemente aún no están preparados.

Verifiquemos si hay a nivel físico algo que produzca dolor, a nivel social algo que les haga sentir avergonzados de la función física, a nivel emocional algo que les haga sentir frustrados, a nivel estructural si hay algo que les lleva a sentirse menos cómodos en la taza sanitaria o en la bacinica. En fin, evaluar las condiciones es la única manera de operar sobre estrategias puntuales que nos ayuden a minimizar el temor a defecar.

5. Ya controlaba esfínteres muy bien durante unos meses y ahora está nuevamente haciéndose encima

A diferencia de la consulta 2 de este post, esta se refiere a niños mayores de 5años que ya lograban controlar y gestionar efectivamente sus funciones corporales y han vuelto a etapas anteriores. En este caso conviene hacer una valoración exahustiva del entorno y las condiciones sociales y afectivas en las que está envuelto el niño, pues esta regresión supone la activación de un mecanismo de defensa psíquico que surge para dar salida a la tensión emocional que produce algún desencuentro a nivel psicoafectivo.

Es importante ser garantes de que los niños se encuentran en óptimo estado de salud emocional y psíquica, así como que no están siendo víctimas de ningún tipo de situación traumática, estresante o particularmente difícil de manejar que este llevándolos a una regresión que impide la gestión efectiva de las funciones de su cuerpo.

Tal y como vemos en el post, el proceso de gestión sobre el control de esfínteres es un entramado complejo de factores, que lejos de ser un proceso lineal, puede tener reveses y espacios de cuestionamientos en la estructura psíquica del niño. De modo que nuestro acompañamiento oportuno y asertivo siempre es la clave para el alcance de estas competencias.

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